Correa ató único oro

Miguel Hernández
miguel.hm@granma.cip.cu

Con boxeadores más experimentados en otros momentos nunca ha sido un flan para Cuba cargar con un botín en los torneos europeos del circuito invernal en que ha participado, por diversas razones, una de ellas como regla lo complicado que siempre resulta dejar en la cuneta en una final a los locales responsables de poner música a la fiesta montada.

Foto: Ricardo López HeviaEl capitalino ganó sus cuatro combates.

Al margen de los resultados en su reaparición internacional después de los Juegos Panamericanos, de todas maneras para Cuba tácticamente parece más importante su participación en la Copa Independencia, de República Dominicana, dentro de unos días, porque con su selección, exigida de una renovación obligada, se encontrará allí a quienes no vieron en el recién concluido certamen de Bulgaria: a sus rivales del área, sobre todo dominicanos, que quieren como ellos conseguir la papeleta olímpica en Trinidad y Tobago o en Guatemala.

Los cubanos clasificaron a cinco finalistas en la Copa Strandzha, de Plovdiv —de discreto nivel, al parecer — y solo Emilio Correa se coronó en los 75. Le ganó a un búlgaro por no presentación tras tres triunfos a hilo, como también de casa fueron los que vencieron a Andry Laffita (51), a Rosniel Iglesias (64) y a Robert Alfonso (+91). Al campeón mundial Yordenis Ugás (60) le ganó el kazajo Merey Akshalov. Y con la excepción de Iglesias que cayó ante el ídolo local, Boris Georgiev, medallista de bronce olímpico, y único búlgaro con el pasaje olímpico, el resto está todavía en busca de ese mérito para la cita china.

Otros nombres conocidos enfrentados a cubanos fueron el inglés Bradley Saunders, bronce mundial, que eliminó a Carlos Banteaux en 69; el turco Yakup Kilic, también bronce del orbe, vencido por Ugás (ambos europeos lo hicieron en la división inmediata superior a la que competirán en Beijing), y el alemán Rustan Rahimov que derrotó a Toledo en 54, pero tampoco se encuentra clasificado.

El equipo cubano, después de su incursión en República Dominicana, está necesitado de topes definitorios domésticos —quizás abiertos al público—, en las divisiones marcadas por la incertidumbre, antes de viajar a Puerto España, y de ver sus integrantes grabaciones de las peleas del último Mundial.

 

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