Un cine como reto al análisis, lo mismo de críticos que de
espectadores.
Cine y política a lo largo de más de cien años del invento de las
imágenes en movimiento, cine y política desprendiéndose de la
elaboración de una trama¼ y he aquí que
de pronto lo serio del asunto se contamina, describe una cabriola,
salta al vacío y se convierte en un sainete difícil de digerir para
aquellos desvinculados del factor espectáculo que signa todo lo
concerniente a las elecciones presidenciales de los Estados Unidos.
Sylvester Stallone contra Chuck Norris, así mismito como lo leen,
enfrentándose en las primarias, enrolados en la carrera para la
elección de los candidatos presidenciales. O mejor, Rambo vs. Texas
Ranger. Ambos veteranos victoriosos, en el plano fílmico, de la
guerra de Vietnam, sugiriendo, apoyando fervientemente, a quién
consideran debe optar por las riendas del país.
Stallone, a unos días de estrenar su último Rambo y de
reconocer que a los 61 años de edad utilizó la hormona del
crecimiento humano para lucir imbatible en la película, clama ante
las cámaras de televisión que le "gusta mucho" el republicano John
McCain, "un héroe, un duro" (como su Rambo) de la guerra de
Vietnam".
Chuck Norris, por su parte, sale en defensa de la desteñida
campaña de Mike Huckabee, antiguo gobernador de Arkansas y pastor,
alguien que se define como "conservador" con mayúsculas y muy
preocupado por la inmigración ilegal y la pérdida de los valores
religiosos.
Chuck Norris, que una vez combatió frente a Bruce Lee y que en
Desaparecido en combate, aquel bodrio de los años ochenta, fue
también a un Vietnam de cartón y yeso a rescatar prisioneros
norteamericanos, colgó un video en Internet donde se desgarra y
clama por el voto en favor de Huckabee. Las imágenes son tan
espectaculares que el sitio ha batido récords de visitantes y el
pretendiente ultraconservador bendice la hora en que el viejo
karateca fue a echarle una mano.
Ante tal arremetida, fue el mismo John McCain, ¡aspirante a
presidente!, quien respondió durante un acto de su campaña electoral
en West Palm Beach, Florida: "Ten cuidado Chuck Norris, Sylvester va
a por ti. Va a por ti y te va a encontrar. ¡Más te vale correr! ¡Chuck,
puedes correr pero no puedes esconderte!".
A esta altura del duelo mediático es de suponer que, a la hora de
votar, parte del electorado confunda en un fundido fílmico las
imágenes de McCain con Stallone y de Huckabee con Chuck Norris. Y no
faltan quienes, medio en serio, medio en broma, le predicen la
cartera de Defensa al reaccionario karateca en caso de ganar la
presidencia el pastor de Arkansas.
Cine y política, una función muy seria.
Pero en este caso, mejor que venga otro a explicar esta comedia.