Vivir
en un asilo, depender de una silla de ruedas o carecer de visión, no
fueron impedimentos para que la Cátedra del Adulto Mayor abriera sus
puertas a los 10 longevos que ayer recibieron el certificado de
graduados.
El Hogar de Ancianos 28 de enero, en Lawton, 10 de Octubre, resultó
el escenario en el que durante un año los abuelos fueron partícipes de
una utilidad que muchas veces venía con el recuerdo. Hoy el título
significa una mejoría en el estado de ánimo, la aceptación de sus
limitantes, el nuevo conocimiento y la contribución.
Esta es la primera graduación que se efectúa en los hogares, aunque
la experiencia ya se desarrolla en los municipios de La Habana del
Este y el Cerro, precisó Arquelia Hernández Silma, coordinadora de la
Cátedra del Adulto Mayor en 10 de Octubre.
Llevamos cinco años ofreciendo esta posibilidad a muchos adultos,
pero esta es especial porque con edades entre 70 y 90 años, y con
serias limitantes físicas, estos ancianos han hecho un esfuerzo
impresionante, agregó.
Durante el tiempo educativo no faltaron psicólogos, terapeutas,
profesores de educación física, enfermeras y jubilados del sector
educacional que ofrecieran sus conocimientos. Llegaron entonces la
Historia de Cuba, los trabajos manuales, las informaciones sobre la
naturaleza, los modos de vida y el cuidado de la salud, entre otras
conferencias.
Los trabajos finales dieron la nota definitiva, aunque la voluntad
los había evaluado antes.