Flores en el pelotón

Ronal Suárez Ramos

Quien las ve no es capaz de imaginárselas en las tareas que hasta hace poco formaban parte de su cotidianidad. Tal es el rigor con que han acogido su preparación militar.

Foto: Belkis Pérez CruzAl pelotón le han nacido flores, dicen sus compañeros.

Reciben el "de pié" antes de que el sol alumbre y muy temprano ya están en actividad, junto a los jóvenes reclutas que desde el 5 de junio pasan la previa en el Centro de Preparación Básica de los Nuevos Soldados, de la Región Militar Pinar del Río.

Los hombres fueron llamados al Servicio Militar Activo a principios de junio: son los bautizados como "diferidos", pues solo servirán durante un año, para después incorporarse a cursar estudios en las universidades, en las carreras que les fueron otorgadas.

Una clase de arme y desarme del AKM.

Pero ellas están allí voluntariamente, porque decidieron romper tabúes y dar el paso al frente también en las tareas de la defensa. Transcurridas las seis semanas de entrenamientos intensivos, pasarán a distintas unidades militares como instructoras políticas.

No es que vayan a cambiar definitivamente de profesión, aclaran, después de seis meses volverán a sus tareas habituales, y esperan hacerlo mucho más aptas en todos los sentidos. Y como les nombran "las Celias", tratan de estar a la altura de la heroína.

Así cumplen disciplinadamente los distintos ejercicios de infantería, desarman y arman un AKM, se ejercitan en el terreno, y realizan las prácticas de tiro con resultados sobresalientes. Pero:

¿Quiénes son y cómo piensan?

Yanisey Calzada es funcionaria del Comité Provincial de la UJC, y piensa que si las mujeres constituyen la mitad de la población, no pueden estar al margen de la defensa del país.

"Nuestra doctrina de guerra de todo el pueblo concibe la participación de todos en caso de una agresión enemiga, y para ello hay que estar preparados", expresa, y recuerda que en la historia de las luchas por la independencia de Cuba, la mujer tuvo un papel preponderante.

Para Liyanes Cuadot, secretaria profesional del Comité de la UJC en el Instituto Preuniversitario Vocacional Federico Engels, la defensa de la patria es un derecho y un deber refrendados por la Constitución Cubana.

"Como dirigente juvenil, consideré que debía ir al frente también en esta tarea. Eso me da más fuerza moral para pedirles a los estudiantes que terminan en el preuniversitario, el mejor comportamiento durante el servicio militar activo".

Y asegura que la vida militar reafirma en ella hábitos disciplinarios que le serán útiles para el futuro, tanto en lo personal como en lo profesional.

Anayansi Páez considera impresionantes las vivencias de estos días: los conocimientos teóricos y prácticos adquiridos sobre el armamento y la táctica de combate: El primer disparo, la comprobación del impacto en la diana, la vida en campaña.

Ella es presidenta de la Organización de Pioneros José Martí en Viñales y está convencida de que el ejemplo personal es la mejor forma de convocar a otras jóvenes para que la imiten.

Quizás la historia más elocuente pertenezca a Yudith Valdés, funcionaria de la organización juvenil en el municipio de San Luis.

A los 17 años de edad, recuerda, quiso ingresar al Servicio Militar Voluntario Femenino (SMVF), pero su papá no lo consintió, pues entendía que el ejército era cuestión de hombres. Hoy, cuando ya pasa de los 31, logró la comprensión familiar, no exenta de resistencia.

"Tengo una niña de tres años, cuando hablo por teléfono con ella siempre me pregunta ¿Mamá, estás con Fidel?."

No deja pasar la oportunidad para agradecer públicamente el apoyo de sus vecinos, de sus compañeras y compañeros de pelotón y de todos en la unidad, de quienes recibe constantemente muestras de admiración y respeto.

No son las primeras

Y aunque en el Centro de Preparación Básica de los Nuevos Soldados de esta Región Militar, la presencia de féminas reclutas no tiene precedentes, tampoco son las primeras pinareñas que cumplen con el Servicio Militar.

La capitana Marlén Díaz, instructora política del Centro y quien atiende personalmente esta nueva hornada, es buen ejemplo de ello. Su incorporación a las FAR data de 1986, cuando se realizó el primer llamado al SMVF.

"Tuve compañeras que se formaron en especialidades difíciles, como la de tanquista, y la desempeñaron a la par de los hombres". Desde entonces, dice, está convencida de que la condición de mujer no está reñida con la vida de soldado.

De las nuevas instructoras políticas en formación, destaca su consagración y disciplina. "El instructor político es uno de los principales apoyos del jefe para cumplir las tareas asignadas", de ahí la importancia de que tengan esas características", afirma.

Y recuerda que el primer llamado al SMVF adoptó como lema una frase de la heroína Vilma Espín, que mantiene toda su vigencia: "Sin sonrisa de mujer no hay revolución de hombres".

 

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