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India y Estados Unidos compartirán tecnología e información atómica
sin interferir en sus respectivos programas militares, según el recién
acordado pacto de cooperación nuclear civil divulgado hoy aquí.
El acuerdo, aprobado por el Senado estadounidense en diciembre
pasado y luego renegociado entre las partes implicadas, autoriza a las
empresas norteamericanas a exportar combustible y tecnología nuclear
civil a India, por primera vez en 30 años.
Washington va a apoyar los esfuerzos de Nueva Delhi "para
desarrollar reservas estratégicas de combustible nuclear con el fin de
que esté preparada frente a cualquier cese del aprovisionamiento
durante la vida de los reactores", asegura el documento.
Insiste que se trata de dos Estados con tecnología avanzada en esa
esfera, los cuales "facilitarán comercio nuclear entre ellos y en el
mutuo interés de sus respectivas industrias".
En otro apartado, el texto subraya que "nada en este acuerdo debe
ser interpretado como algo que afecte los derechos de las partes de
utilizar para sus propios objetivos material nuclear (...) producido,
adquirido o desarrollado por ellas de forma independiente."
Durante el proceso de aprobación, Washington insistió en que India
devolviera el equipamiento atómico facilitado por Estados Unidos si el
país asiático realizaba nuevas pruebas nucleares, sin embargo, el
documento final no aclara qué pasará en ese caso.
En cumplimiento del convenio, India abrirá sus reactores nucleares
civiles a los inspectores del Organismo Internacional de Energía
Atómica, pero mantendrá cerrada sus instalaciones militares.
El pacto fue anunciado en la capital india en marzo de 2006 y
concluyó poco antes del pasado 27 de julio después de un año de largas
y complejas negociaciones.
Por su parte, el presidente paquistaní, Pervez Musharaf, criticó el
acuerdo y planteó que Islamabad debería tener acceso a la energía
civil nuclear para asegurar un balance en la región.
Paquistán e India mantienen un conflicto desde su independencia del
dominio colonial británico, en 1947, que los ha llevado a la guerra en
tres ocasiones, dos de ellas en el territorio himalayo de Cachemira.