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El presidente George W. Bush instó hoy al Congreso a aplazar sus
vacaciones de verano hasta aprobar una legislación que de luz verde a
los servicios de inteligencia para espiar las comunicaciones de los
estadounidenses.
Tras una reunión con funcionarios de seguridad en la sede del Buró
Federal de Investigaciones (FBI), el gobernante amenazó con vetar
cualquier ley que impida al Director Nacional de Inteligencia ordenar
las escuchas aunque no cuente con una orden judicial.
"El tiempo es corto. Estoy pidiendo que el Congreso permanezca en
sesiones hasta que apruebe un proyecto que dé a nuestra comunidad de
inteligencia las herramientas que necesita para proteger a Estados
Unidos", alegó el mandatario.
Bush pretende modificar la Ley de Supervisión de Datos de
Inteligencia sobre Extranjeros (FISA, por su siglas en inglés),
rubricada en 1978, la cual exige que un tribunal apruebe la aplicación
de técnicas de escucha contra cualquier ciudadano en el país.
Según el gobernante, los demócratas hasta ahora no elaboraron un
proyecto que satisfaga a la Casa Blanca.
El Congreso debe comenzar mañana el receso estival, sin embargo,
fuentes legislativas aseguran que continúan las negociaciones con el
Ejecutivo para dar punto final a la polémica legislación.
Se espera que la Cámara de Representantes someta a votación este
viernes el paquete de medidas, que una vez aprobado pasará al pleno
del Senado. No se descarta que las sesiones en el Capitolio se
extiendan durante el fin de semana.
En un editorial, el diario The New York Times denunció hoy que el
gobierno de Bush pretende hacer con la reforma acelerada de la FISA lo
mismo que hizo luego de los atentados del 11 de septiembre con el Acta
Patriótica, que cercenó las libertades civiles.
"La Casa Blanca insiste en que el Congreso debe hacer esto en
seguida, antes del receso de agosto, la misma falsa y manipuladora
urgencia con la conminó al Congreso en aprobar la Ley Patriota sin
siquiera leerla", afirmó el Times.