¿Jazzman o comediante musical?

Pedro de la Hoz
pedro.hg@granma.cip.cu

El título de esta nota no encierra contradicción alguna: Bobby Carcassés concilia en sí mismo ambas facetas creativas y otras más. Escenarios británicos, en días pasados, acogieron esa feliz conjunción, que en fechas por venir, aquí entre los suyos, volverá a mostrarse.

Bobby estuvo en el festival Marlborough Jazz 2007. Allí se presentó junto a su compañera María Cecilia Colón, vocalista culta que merece mayor visibilidad, y un excelente saxofonista, George Haslam, anfitrión de jornadas en las que el cubano no solo ratificó su primacía insular en el scat (ese arte improvisatorio a pura voz que los televidentes disfrutaron hace poco mediante un concierto de otro Bobby, el norteamericano McFerrin), sino también, en talleres organizados al efecto, la integralidad de una concepción escénica musical.

"Yo maduré en el jazz por la vía del teatro musical", confiesa Carcassés, "y esa experiencia quise compartirla con profesionales y aficionados ingleses para que de la manera más completa posible entendieran la variedad y riqueza de la música cubana".

El artista, asimismo, dibuja y pinta y ya tiene lista una exposición que ocupará el espacio de la galería Servando Cabrera Moreno, del municipio de Playa, a mediados de este agosto.

Y para finales de año, Bobby prepara otra sorpresa de la cual anticipa: "Se relaciona con mi etapa formativa en el Teatro Musical de La Habana, bajo la conducción del mexicano Alfonso Arau. Estamos en contacto para hacer algo en común. Vamos a ver cómo sale".

 

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