El
título de esta nota no encierra contradicción alguna: Bobby
Carcassés concilia en sí mismo ambas facetas creativas y otras más.
Escenarios británicos, en días pasados, acogieron esa feliz
conjunción, que en fechas por venir, aquí entre los suyos, volverá a
mostrarse.
Bobby estuvo en el festival Marlborough Jazz 2007. Allí se
presentó junto a su compañera María Cecilia Colón, vocalista culta
que merece mayor visibilidad, y un excelente saxofonista, George
Haslam, anfitrión de jornadas en las que el cubano no solo ratificó
su primacía insular en el scat (ese arte improvisatorio a
pura voz que los televidentes disfrutaron hace poco mediante un
concierto de otro Bobby, el norteamericano McFerrin), sino también,
en talleres organizados al efecto, la integralidad de una concepción
escénica musical.
"Yo maduré en el jazz por la vía del teatro musical", confiesa
Carcassés, "y esa experiencia quise compartirla con profesionales y
aficionados ingleses para que de la manera más completa posible
entendieran la variedad y riqueza de la música cubana".
El artista, asimismo, dibuja y pinta y ya tiene lista una
exposición que ocupará el espacio de la galería Servando Cabrera
Moreno, del municipio de Playa, a mediados de este agosto.
Y para finales de año, Bobby prepara otra sorpresa de la cual
anticipa: "Se relaciona con mi etapa formativa en el Teatro Musical
de La Habana, bajo la conducción del mexicano Alfonso Arau. Estamos
en contacto para hacer algo en común. Vamos a ver cómo sale".