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De cuáles flores libaron las abejas
Raisa Pagés
—Esta es de romerillo— afirma la joven tras oler y degustar un
sorbo de miel.
El
olfato y paladar entrenados para saber con qué néctar las abejas
elaboraron esa miel.
Mientras unos entrenan el olfato para reconocer fragancias o
mezclas de tabaco de elevada calidad y algunos utilizan el paladar
para determinar los mejores cafés, otros adquieren la habilidad de
saber de qué flores fue recolectado el néctar, con que las abejas
hicieron la miel en la colmena.
En el mercado internacional de mieles de abeja, se cotizan a mejor
precio las puras, que son las fabricadas por la colmena al libar de
una floración específica, lo cual se logra cuando los apiarios son
colocados en una zona donde hay plantas suficientes en floración de
una misma especie.
En el Instituto de Investigaciones Apícolas preparan una comisión
sensorial de las mieles, integrada por degustadoras de este alimento,
que permitan formar parte del proceso de certificación de la calidad
para determinar el origen y su pureza. Pueden ser de campanilla,
romerillo o mangle prieto y cada una tiene un sabor y propiedades
diferentes.
Aunque Cuba no es un país gran productor de miel, sí tiene mercado
por la calidad de ese producto en Europa y Asia, precisó el Máster en
Ciencias Adolfo Pérez Piñeiro.
PROPÓLEOS ANTITUMORALES
Otros de los productos apícolas, de gran valor en el mercado
foráneo, son los propóleos, elaborados por las abejas a partir de las
resinas de los árboles para sellar las colmenas.
Los propóleos ricos en isoflavonoides tienen un carácter
antioxidante muy fuerte lo cual lo convierte en un producto
antitumoral y con propiedades antibióticas.
Se ha comprobado que los propóleos de color rojo tienen actividad
anticancerígena elevada y se colectan en las colmenas de las zonas
costeras a partir de una planta leguminosa, conocida como Pendola o
bejuco de Sesná (Dalbergia ecastopyllum).
Un grupo de investigadores del Instituto de Farmacia y Alimentos de
la Universidad de La Habana ha trabajado con los propóleos pardos, a
partir de la resina de Copey, pues contiene nemorosona, una sustancia
con actividad antitumoral, indicó Pérez Piñeiro.
Un extracto blando de propóleos, una pasta hecha después de
disolverlo en alcohol, cuesta alrededor de 200 euros el kilogramo.
Para su uso medicinal, se evapora el alcohol y se fabrican cremas,
tabletas y otros productos. |