Se trata del producto conocido con el nombre comercial de Coralina
porosa HAP 200, logrado por especialistas del Centro Nacional de
Investigaciones Científicas (CNIC), el cual posee una gran similitud
química y morfológica con esa estructura del cuerpo humano, que lo
hace altamente compatible a la hora de aplicarlo como implante óseo en
las especialidades de cirugía maxilofacial, ortopedia y traumatología.
El doctor Ramón González Santos, director de Química del CNIC y
jefe del proyecto de Investigación y Desarrollo de la Coralina,
explicó a este diario que el biomaterial se obtiene a partir de la
extracción de determinadas poblaciones de corales presentes en nuestra
plataforma insular, previamente estudiadas.
Mediante una tecnología diseñada en la propia institución, el coral
formado por carbonato de calcio es transformado en hidroxiapatita
(fosfato de calcio ), que es el componente inorgánico principal del
hueso.
Considerado un producto del Primer Mundo, las bondades de la
Coralina porosa HAP 200 han sido validadas en alrededor de 18 000
pacientes, tras más de doce años de seguimiento clínico. Baste decir
que los índices de resultados no favorables de los implantes en
cirugía maxilofacial son de aproximadamente el 3%, mientras en
ortopedia y traumatología apenas representan el 5% de los casos
operados.
Dicha relación incluye también los fracasos atribuibles a
infecciones y otras causas no relacionadas al empleo de la HAP 200.
González precisó que la capacidad de producción instalada en el
CNIC satisface plenamente la demanda nacional y existen las
condiciones para que la hidroxiapatita porosa esté disponible en las
clínicas estomatológicas municipales y demás servicios que la
requieran. Hoy es utilizada en más de 60 instituciones de salud a lo
largo y ancho de nuestro archipiélago.
Una de las más recientes aplicaciones de este promisorio
biomaterial es la reconstrucción estética del globo ocular en personas
que lo hayan perdido por tumores, accidentes u otras razones.
Según explicó el científico ya ha sido empleado en más de 1 000
implantes oculares integrados, es decir como soporte fundamental de
las prótesis de ojos que se hacen en el país, fundamentalmente en las
provincias de Ciudad de La Habana, Villa Clara y Santiago de Cuba.
Hasta el presente solo entre un 4 y un 6 % de los pacientes a los
cuales se les aplicó ese procedimiento no tuvo resultados
satisfactorios.
El servicio de Oftalmología del Instituto Nacional de Oncología y
Radiobiología (Hospital Oncológico) atesora una amplia experiencia en
los implantes oculares con la Coralina porosa HAP 200.
Con el apoyo del Instituto de Oceanología y otras entidades del
CITMA se hicieron los estudios de impacto ambiental, que demuestran la
conveniencia de continuar explotando de manera sostenible los bancos
de corales del género seleccionado para ese fin, sin poner en riesgo
la salud del ecosistema.
Los trabajos vinculados al desarrollo de la HAP 200 han tributado
la publicación de más de 70 artículos en revistas especializadas
cubanas y foráneas, así como la defensa de alrededor de treinta tesis
de grado universitario, entre maestrías y doctorados. Tiene registro
médico en varios países.
Sin duda, este biomaterial representa una esperanza para muchas
personas aquejadas por pérdidas totales o parciales del tejido óseo.
Quizás sea hora de generalizarla aún más. El aval de la práctica
clínica así lo amerita.