El Pentágono, interesado en legalizar a indocumentados porque le faltan reclutas

Mientras la Casa Blanca y los senadores intentan resucitar el proyecto de ley estancado de una reforma migratoria, ofreciendo más fondos para lo que críticos consideran una mayor militarización de la frontera, los militares de Estados Unidos la promueven para mantener una fuente de nuevos reclutas cada vez más necesarios: los trabajadores migrantes.

Quieren darles visa para la guerra.

Durante la semana anterior se han realizado intensas negociaciones en el Senado para intentar resucitar el proyecto de ley migratoria, que fue descarrilado hace poco más de una semana, al no prosperar en la Cámara alta por una oposición combinada de senadores y fuerzas conservadoras y liberales.

El presidente George W. Bush y sus aliados intentan convencer a los senadores republicanos, renuentes a incluir un nuevo plan para otorgar 4,4 mil millones de dólares en fondos generados por la nueva legislación, para más medidas de seguridad fronteriza y de verificación de la condición migratoria de empleados.

Todo esto busca responder a la demanda de varios legisladores republicanos de primero asegurar la frontera antes que aceptar cualquier iniciativa de legalización de los migrantes indocumentados y un programa de trabajadores temporales.

Pero varias agrupaciones de inmigrantes y grupos latinos consideran estas medidas como una mayor "militarización" de la frontera, ya que incluye más barreras, centros de detención y más agentes de la Patrulla Fronteriza, lo que en los hechos refuerza la óptica de que los inmigrantes son una especie de "invasor" que amenaza la seguridad interna del país.

Irónicamente, en el Pentágono hay preocupación porque sin la aprobación de algunas medidas de la reforma migratoria propuesta, los militares serán privados de los hijos de indocumentados como reclutas para llenar las cada vez más necesitadas filas de las fuerzas armadas.

La provisión conocida como Desarrollo, Asistencia y Educación para Menores Extranjeros, o Dream, es señalada una y otra vez por organizaciones promotoras de la reforma (por ejemplo, el Consejo Nacional de la Raza), como una iniciativa de apoyo y educación para los hijos de inmigrantes y una razón humanitaria para apoyar esta legislación.

Pero resulta que también incluye un mecanismo para que los hijos aplicados de indocumentados puedan ingresar a las fuerzas armadas y, a largo plazo, convertirse en ciudadanos estadounidenses.

El subsecretario asistente de Defensa para Asuntos de Recursos Humanos, Bill Carr, explicó esta semana que por este mecanismo "si uno había cruzado la frontera con sus padres, pero aún era menor de edad y ha estado en el sistema escolar estadounidense durante varios años, entonces sería elegible para ser reclutado. Al acabar ese alistamiento, entonces sería elegible para convertirse en ciudadano".

La provisión es solo para aquellos estudiantes con las mejores calificaciones, y para los militares eso "sería muy atractivo", afirmó durante una entrevista con el Servicio de Prensa de las Fuerzas estadounidenses, agencia oficial de noticias del Departamento de Defensa.

De hecho, Carr informó que hay negociaciones para intentar salvar por lo menos esta provisión del proyecto de ley, si es que no prospera la reforma integral este año.

Por cierto, continúa vigente una orden ejecutiva del presidente Bush que permite que los no ciudadanos soliciten la ciudadanía estadounidense después de solamente un día de servicio militar activo.

Según informaciones del propio Pentágono, hay en la actualidad alrededor de 35 000 no ciudadanos en las filas militares.

Tomado de un artículo de David Brooks publicado en La Jornada

 

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