Protestas contra la presencia
militar de Estados Unidos en la sureña provincia de Okinawa formaron
parte hoy de las celebraciones por el aniversario XXXV de la
reincorporación oficial de esa isla al territorio de Japón.
Miles de personas en esa provincia exigen desde hace varios días el
desmantelamiento de las nueve bases militares norteamericanas que
ocupan el 10 por ciento de este archipiélago.
Las demostraciones de rechazo han sido disímiles. Este domingo,
miles de okinawenses formaron una cadena humana en los alrededor de la
base aérea de Kadena, cuyo perímetro ocupa 17 kilómetros.
Al grito de ¡Bases estadounidenses fuera de Okinawa! y tomados de
la mano, los manifestantes reclamaron enérgicamente la salida de los
22 mil soldados acantonados en esa isla.
Las protestas fueron organizadas por los sindicatos locales y
agrupaciones pacifistas.
Washington tiene 44 mil 590 soldados, bases terrestres, aéreas y
marítimas diseminadas en el archipiélago nipón en virtud del
denominado Pacto de Defensa Mutua suscrito entre ambos gobiernos.
Los habitantes de Okinawa, considerada una de las provincias más
pobres del país, durante años han exigido la retirada de los soldados
estadounidenses de ese territorio, donde Estados Unidos mantiene
desplegados el 75 por ciento de sus tropas.
Los okinawenses señalan que ese gran despliegue militar alejó
muchas oportunidades de inversión, entorpeció el crecimiento
industrial e impidió el desarrollo del turismo, uno de sus principales
recursos económicos.
Estados Unidos ocupó Okinawa tras la derrota japonesa en la Segunda
Guerra Mundial en 1945 y la mantuvo bajo su poder hasta 1972.
Para la Casa Blanca, Okinawa desempeña un papel estratégico en el
Pacífico dada su privilegiada ubicación ante China y la península de
Corea, donde también hay estacionados 37 mil soldados norteamericanos