A principios de abril el Panel Intergubernamental sobre Cambio
Climático dio a conocer en un informe que "es probable que los riesgos
asociados con el previsible cambio climático afecten el estado de
salud de millones de personas".
En las próximas décadas, el calentamiento global agravará la
desnutrición e incrementará el número de muertes, enfermedades y
lesiones provocadas por ondas de calor, inundaciones, tormentas,
incendios y sequías. Asimismo, ocasionará una mayor incidencia de
enfermedades diarreicas y problemas cardiorrespiratorios vinculados
con el aumento de los niveles de ozono, así como cambios en los
patrones de propagación de enfermedades infecciosas.
Cálculos elaborados por Tony McMichael, de la Universidad Nacional
de Australia, señalan que los efectos del cambio climático ya están
presentes. El investigador afirma que el aumento de la temperatura
global observado desde la década de los setenta ocasionó que el número
anual de fallecimientos se incrementara en 166 000 y que cada año se
perdieran 5,5 millones de años de vida por discapacidad.
Jonathan Patz, director del Centro Global de Salud Ambiental de la
Universidad de Wisconsin, en Madison, dice que estas estadísticas son
"extremadamente conservadoras", porque "el cambio climático es una de
las mayores amenazas a la salud pública, pues nos afecta de muchas
formas".
Durante mucho tiempo los científicos han señalado que el impacto
más grave del cambio climático y de sus efectos en la salud se
observará en los países más pobres(¼ ). Sin
embargo, Campbell-Lendrum afirma que hechos recientes han mostrado que
los países desarrollados también son vulnerables. Por ejemplo, la ola
de calor del 2003 en Europa causó más de 35 000 muertes prematuras;
solo en territorio galo hubo 14 000 víctimas.
Las inundaciones y las olas de calor tienen efectos impredecibles,
tanto en países pobres como ricos. Mientras, las enfermedades del
mundo en desarrollo se propagan con mayor amplitud. La malaria, que
prolifera si los mosquitos tienen temperaturas cálidas y agua
estancada para reproducirse, ha reaparecido en países limítrofes con
Europa, entre ellos Azerbaiyán, Georgia y Turquía, de donde había sido
erradicada después de la Segunda Guerra Mundial.
Un estudio realizado el año pasado en el Centro Europeo de
Prevención y Control de Enfermedades advertía que la Unión Europea
estaba expuesta a la fiebre de chikungunia, una infección transmitida
por mosquitos que provoca dolor de articulaciones y que ha afectado a
India y a la isla de La Reunión, en el Pacífico. La enfermedad de Lyme
o borreliosis y la encefalitis —transmitida por garrapatas
transportadas por roedores que se reproducen rápidamente en regiones
templadas después de inviernos húmedos— han llegado a zonas altas como
Suecia.
En los países en desarrollo se agravarán principalmente la
desnutrición y las enfermedades causadas por la escasez y la
contaminación del agua. Estudios realizados en Europa señalan que por
cada grado centígrado que aumente la temperatura, los casos de
salmonelosis por ingestión de alimentos se incrementarán entre 5% y
10%.
La propagación de enfermedades infecciosas ha motivado a las
compañías a realizar investigaciones en áreas que habían estado
abandonadas por ofrecer pocas perspectivas de negocio.
En vista del escaso interés en desarrollar medicamentos y vacunas,
y de la incertidumbre de los científicos sobre los efectos locales del
calentamiento global, parecería difícil esbozar políticas públicas.
Pero Bettina Menne, del Centro Europeo para el Ambiente y la Salud de
la OMS, afirma: "Demandamos medidas de mitigación que beneficien la
salud de la gente".
(Fragmentos del artículo de Economist Intelligence Unit tomado de
La Jornada)