La nobleza de la CIA

Joaquín Rivery Tur
rivery@granma.cip.cu

La Agencia Central de Inteligencia (CIA) es un organismo norteamericano bastante conocido en todo el mundo, sobre todo en la parte pobre del planeta.

Cuando no ha organizado el derrocamiento de un Gobierno (Chile, Guatemala, República Dominicana, Congo), ha entrenado a torturadores de toda América Latina, ha mantenido cárceles secretas o ha urdido todo tipo de planes para asesinar a dirigentes de otros países.

Desde su surgimiento es eso, solamente. Ahora, gracias a los milagros de la cibernética la sórdida agencia de espionaje ha lanzado un sitio web en el que trata de convencer a los norteamericanos y ciudadanos del mundo de que no es así, de que la "compañía" —como también le dicen— es un organismo noble y lleno de pureza impecable. Estéril de microbios conspirativos.

Lo malo del sitio es que comienza con un contagio bushista, la mentira, pues, según AFP, un comunicado de Michael Hayden, director del organismo de los grandes secretos, dice que "el nuevo sitio reafirma el compromiso de la CIA de compartir la mayor cantidad posible (de información) con el pueblo estadounidense".

Y que se lo crean los que vean eso. Hay que ser ingenuo para pensar que existen verdades en las proclamas oficiales de Washington.

El anuncio publicitario señala: "Somos la primera línea de defensa de la nación. Logramos lo que otros no pueden lograr y vamos adonde otros no pueden ir". Volvemos a decir que esas misiones serían organizar golpes de estado, traficar con drogas para operaciones sucias, preparar magnicidios de todo tipo, entrenar a terroristas de cualquier país (Luis Posada Carriles, por ejemplo).

¡Qué pura y noble es la CIA!

 

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