Al mismo tiempo, el incremento de los bombardeos y ataques
artilleros norteamericanos contra la insurgencia han hecho huir a más
de 5 000 iraquíes en seis días en la provincia de Diyala, donde se ha
extendido la violencia y la ingobernabilidad.
Este lunes, según cifras del Pentágono, ascendieron a 3 398 los
uniformados norteamericanos muertos en Iraq desde la invasión hace
cuatro años, tras perecer otros dos en ataques de la resistencia,
reseñó PL.
Uno de los efectivos perdió la vida cuando su patrulla fue atacada
con explosivos en la provincia de Salahedin, en el norte. El otro
falleció cuando una carga detonó cerca del camión en que viajaba en la
localidad de Haditah, en Al Anbar.
Mientras tanto, una patrulla de soldados de Dinamarca chocó con un
artefacto explosivo en la localidad de Al Latif, cerca de Basora, en
el sur de Iraq. Pereció uno de los soldados y cinco resultaron
heridos. Durante el posterior choque armado, tres militares daneses
resultaron capturados, indicó, por su parte, la agencia iraquí Aswat
al Iraq.
También la policía informó que en las últimas 24 horas halló en las
calles de esta capital a 22 cadáveres con indicios de tortura y
disparos en sus cabezas, mientras diversos atentados causaban la
muerte a otros 23, entre ellas cuatro policías y dos agentes iraquíes.