"Díganos, señor presidente, ¿cuántas cosas han cambiado desde el año
pasado?". "Entonces, mi índice de aceptación popular era del 30%, mi
candidato al Tribunal Supremo se había retirado y mi vicepresidente
había disparado a alguien", bromeaba anoche George W. Bush en la
tradicional cena de corresponsales de la Casa Blanca. "Ah, eran los
buenos tiempos", se mofaba el mandatario estadounidense, recibiendo el
aplauso del abarrotado auditorio del Hotel Hilton de Washington. Bush
hizo chistes sobre la actualidad política de su país, como es habitual
en esta velada desde 1924, aunque también se rió de sí mismo. Comparó
a la demócrata Nancy Pelosi con su madre, recordó las "vacaciones de
Cheney en Afganistán" y habló de escribir un libro de memorias
"creativo". Su principal asesor, Karl Rove, subió al escenario a ritmo
de rap.
El mandatario norteamericano comenzó su discurso agradeciendo a los
periodistas la cena que le brindaban y al "senador Webb la seguridad",
aludiendo a la detención esta semana de uno de los ayudantes de Jim
Webb, senador demócrata por Virginia, al ser sorprendido portando un
arma cargada dentro del Capitolio.
Sobre la ausencia del vicepresidente, Dick Cheney, Bush dijo: "Ha
pasado unas semanas duras. En realidad, se ha sentido como herido. Me
dijo que había estado de vacaciones en Afganistán, donde la gente le
quiere mucho". En su reciente visita a ese país, el número dos de la
administración estadounidense salió ileso de un atentado suicida.
Uno de los momentos más divertidos fue cuando el presidente habló
de sus planes una vez abandone la Casa Blanca. Recordando que su
antecesor, Bill Clinton, escribió sus memorias en un tocho de 10 000
páginas, Bush bromeó con que "estoy pensando en algo realmente
divertido y creativo". "Quizás un libro pop-up", indicó, y preguntó al
público qué título preferiría, si "Cómo Dubbya regresó a la rutina",
"Quién me movió de la Presidencia" o "Los martes con Cheney".
Altos responsables del Partido Demócrata estaban presentes entre
los invitados para oír los chistes del presidente. Dirigiéndose a
Nancy Pelosi, en la primera mesa, Bush reconoció que se había
preguntado cómo se las arreglaría con ella cuando se convirtió en la
primera mujer en presidir la Cámara de Representantes. "Alguien me
dijo que es mandona, obstinada.., pero yo me llevo bien con mi madre",
se rió.
Otro de los puntos álgidos de la velada se produjo cuando los
cómicos Colin Mochrie y Brad Sherwood pidieron al principal asesor
político de Bush, Karl Rove, que se animara a cantar un rap que
versaba sobre las aficiones del propio Rove: coleccionar sellos y
cazar codornices. Gritando, literalmente, Yo soy MC Rove, el político
bailó sobre el escenario emulando las posturas características de los
raperos.
El año pasado, George W. Bush apareció en la tradicional cena con
su otro yo: el cómico e imitador Steve Bridges. El Bush real se
dirigía entre bromas a la audiencia, mientras que el Bush ficticio
expresaba lo que supuestamente pensaba el auténtico Bush, eclipsando
con sus comentarios reales al verdadero presidente.
(Tomado de El País)