De gigantesca tarea, añadida a las ya crecientes y complejas
misiones llevadas a cabo por las FAR en los últimos años, calificó a
la mencionada Operación, que ha tomado para sí el nombre de un
resistente árbol de nuestra tierra, como símbolo de fortaleza en la
salvaguarda de la nación, cuyo pueblo no cesará de incrementar su
preparación integral para la defensa, por razones obvias: la presencia
de un enemigo empeñado en destruir a la Revolución.
Siguiendo la enseñanza martiana de plan contra plan, nosotros
contamos con muchos para enfrentar cualquier tipo de adversidad o
situación excepcional, comentó Raúl, en alusión a los proyectos del
gobierno de Estados Unidos, al intercambiar con los integrantes de una
de las brigadas de infantería ligera de montaña, dislocadas en la
región de Guaniguanico, en la Sierra de los Órganos. El Ministro
mostró especial atención por la disposición y la cohesión combativas
de estas tropas, que al igual que otras muchas tienen a su cargo la
defensa de los macizos montañosos del país.
La Operación Caguairán, opinó, avanza en su segunda etapa con mayor
organización y eficacia. Entre sus rasgos distintivos, advirtió, se
halla la movilización escalonada, lo cual ha permitido incrementar
significativamente la calidad en el adiestramiento de reservistas y
milicianos y de sus órganos de mando y dirección, empleando la
infraestructura de las tropas regulares, sin necesidad de grandes
inversiones.
Estamos convencidos, dijo, de que con nuestra ideología, la unidad
nacional lograda y la concepción estratégica de la Guerra de Todo el
Pueblo, esta Revolución será imbatible. Si nos agreden, pagaremos el
precio que corresponda, pero el precio que pagará quien intente
agredir este país será mucho más grande.
Solo con esa decisión y la ascendente preparación de las fuerzas
regulares —permanentes y de la reserva— y de las milicias en sus
diferentes categorías de tropas, haremos posible que el enemigo no se
atreva a agredirnos; solo así preservaremos la paz y nos haremos
respetar. Como he expresado en otras ocasiones, es mejor derramar ríos
de sudor en el entrenamiento sistemático, que ríos de sangre en una
guerra, subrayó.
Raúl, quien habló a los combatientes de la progresiva recuperación
de Fidel, aseguró que explicará al Comandante en Jefe los detalles de
lo visto en este recorrido por el occidente, pues sin lugar a dudas
hay motivos para sentir orgullo y satisfacción si se tienen en cuenta
los numerosos logros.
Los generales de cuerpo de ejército Álvaro López Miera y Leopoldo
Cintra Frías, viceministro jefe del Estado Mayor General y jefe del
Ejército Occidental, respectivamente, así como Olga Lidia Tapia,
presidenta del Consejo de Defensa Provincial de Pinar del Río, y jefes
de direcciones del MINFAR, acompañaron al Ministro.
Entre los múltiples aspectos evaluados estuvo la situación general
de la Región Militar; su jefe, el general de brigada Ángel Alfonso
Corona, ofreció los pormenores iniciales.
El perfeccionamiento de la estructura y composición de las
unidades, así como de la planificación combativa y para la defensa, el
completamiento cualitativo de las plantillas con oficiales y otras
categorías de personal, su entrenamiento diferenciado e intensivo,
fueron indicadores sopesados por Raúl y sus acompañantes en sitios
como la Escuela Provincial de Preparación para la Defensa Comandante
Antonio Sánchez Díaz "Pinares", un regimiento de defensa antiaérea y
en la mencionada brigada de infantería ligera de montaña.
Conocieron detalles sobre la asimilación de los medios de combate
modernizados, las condiciones de vida de los efectivos y el
acondicionamiento ingeniero del teatro de operaciones militares.
En la Escuela, el Ministro dialogó con un grupo de reservistas,
quienes cumplían un ejercicio de cohesión combativa, durante el
entrenamiento en campaña. Allí pudo observarse, como en otros lugares,
la juventud de la mayoría de los movilizados y su interés por elevar
los conocimientos en el manejo del material de guerra.
Durante la conversación con oficiales, sargentos y soldados, Raúl
instó a seguir incrementando la preparación en campaña,
preferiblemente en las áreas de designación combativa.
Luego de comprobar el empleo de un aula de entrenamiento para el
tiro con cohetes antiaéreos portátiles, destacó la trascendencia de
emplear con superior eficacia entrenadores y simuladores
computarizados, así como los medios audiovisuales en el desarrollo de
conocimientos y habilidades para el combate, pues ello contribuye,
además, al ahorro de recursos materiales y financieros.
Llamó igualmente a continuar prestando la mayor atención al
entrenamiento de los tiradores con armas de infantería por la
eficiencia que consiguen, en las acciones terrestres actuales,
combatientes fogueados como francotiradores, operadores de
lanzacohetes y lanzagranadas.
Alabó la decisión de que las tropas regulares, con toda su base
material de estudio, experiencias e instalaciones, asuman la
preparación de las unidades de las MTT, pues representa un ascenso
cualitativo de relevancia para mantener la invulnerabilidad militar
del país.
Satisfecho, como dijo marcharse de la Región Militar de Pinar del
Río, reiteró su orgullo por lo que han logrado las FAR, especialmente
sus reservas y milicias, el Ministerio del Interior, los órganos
locales de Gobierno, las organizaciones de masas, y nuestro heroico
pueblo en conjunto, bajo la dirección del Partido al frente de los
Consejos de Defensa.