— Cinco civiles murieron y cuatro resultaron heridos en un bombardeo
de la OTAN en la sureña provincia afgana de Helmand, precisó hoy Mira
Jan Adil, un líder tribal.
En el ataque de la división aérea de la Fuerza de Apoyo a la
Seguridad en Afganistán (ISAF), en el distrito de Gereshk, también
fueron destruidas numerosas viviendas, recalcó.
Según la versión del portavoz de la ISAF, David Marsh, supuestos
talibanes abrieron fuego contra la patrulla de la coalición
internacional y de los soldados afganos.
Aunque los pobladores sostienen que el bombardeo sólo destruyó
viviendas, Marsh señaló que el objetivo del ataque era un almacén de
un conocido traficante de armas talibán, de donde provino el fuego.
El vocero de la ISAF aseguró que los soldados pidieron apoyo aéreo
cuando detectaron el tiroteo, en el cual —dijo— murieron dos talibanes
y tres soldados afganos.
Esos sucesos ocurren poco después de que las tropas de la ISAF
pusieran en marcha la operación Aquiles, dirigida a combatir a los
talibanes en la provincia de Helmand.
Sin embargo, pese al amplio despliegue militar, a las tropas
ocupantes les resulta cada vez más difícil controlar la seguridad en
las provincias de Helmand, Uruzgán, Kandahar y Zabul.
Este lunes, al menos 10 miembros de las fuerzas del gobierno, entre
ellos un jefe de la policía, murieron al explotar una bomba activada
por control remoto en la provincia de Farah, en el oeste del país.
El artefacto explosivo, colocado en el costado de un camino,
estalló cuando el convoy se dirigía al centro del distrito de Bakwa,
indicó el jefe de la policía provincial, Sayed Aqa Saqib.
La cifra de víctimas entre combatientes talibanes, militares y
civiles por la creciente violencia en Afganistán se eleva a 400 desde
inicios de este año.
En el 2006, se calcula que el total de víctimas es de cuatro mil
400, de ellas mil civiles.