El fracaso de la moción legislativa
no vinculante contra el refuerzo de las tropas norteamericanas en Iraq,
demuestra el escaso margen de acción de la democracia en Estados
Unidos, afirma hoy el diario La Opinión.
Los ciudadanos de este país contrarios a la guerra vieron
frustradas sus aspiraciones de condenar el envío de 21 mil 500
soldados hacia ese país árabe, gracias a mecanismos arbitrarios de la
maquinaria congresional.
El pueblo, "disgustado por los resultados y la manera en que fue
conducido (a la invasión), votó por los demócratas para que actúen;
aunque no sepa con claridad cuáles son las alternativas con que
cuenta", precisa un editorial del rotativo californiano.
Las recientes deliberaciones en el Congreso evidenciaron lo
complicado del asunto, pues los legisladores deben discutir en los
límites impuestos por la estructura constitucional.
Hace dos días el Senado rechazó examinar la moción no vinculante,
pese a que la iniciativa demócrata recibió el apoyo de 56 votos por 34
en contra, luego de contar con la anuencia de los representantes.
Tampoco importó que el 60 por ciento de los estadounidenses
respaldara la propuesta, pues la ley delimita que ésta sólo podía
progresar con el respaldo de más de dos tercios de los senadores.
El debate "es un buen principio, a pesar de mostrar los marcados
límites que existen para acciones concretas y los desafíos de
respaldar a las tropas y oponerse a la guerra al mismo tiempo",
sostiene el editorial.
Con lo ocurrido quedó claro que el regreso a casa de los efectivos
en Iraq puede demorar más de lo pensado, pues aún los legisladores de
la bancada demócrata reconocen la imposibilidad e irresponsabilidad de
abandonar el país a la desbandada.
Por eso era importante condenar la iniciativa del presidente George
W. Bush, que compromete más a Washington en la región del Medio
Oriente cuando debería buscar formas de salir de allí, refieren
analistas.
Según expertos, la mayor preocupación de la Casa Blanca en la
actualidad es que el Congreso comience a presionar a través del
bolsillo para evitar o disminuir el financiamiento de las tropas.
De esa forma la camarilla de Washington perdió la guerra contra
Viet Nam, cuando tuvo que abandonar el país sur asiático en 1975
debido a la escasez de dinero.
Sin embargo, especialistas indican que en esta ocasión existen
otras variables de consideración del otro lado de la balanza, pues la
maquinaria bélica mantiene a flote a una economía nacional amenazada
por la bancarrota.
Tampoco los demócratas muestran interés en repetir el pasado,
advierte La Opinión, debido a que los Estados Unidos perderían en el
Medio Oriente, además de la capacidad intimidatoria, los cuantiosos
recursos energéticos ambicionados por Washington.