Mientras Estados Unidos alista una
ofensiva de alcance por definir en Latinoamérica, Argentina y
Venezuela preparan hoy un salto importante en sus lazos, vistos como
parte de un nuevo tipo de cooperación en Suramérica.
El presidente argentino, Néstor Kirchner, visita Venezuela los días
20 y 21 de febrero para firmar acuerdos que van desde proyectos
industriales y negocios de hidrocarburos hasta la posible incursión
conjunta en mercados internacionales, entre otros.
Con esta visita, según fuentes diplomáticas, será posible elevar el
comercio hasta unos mil millones de dólares en 2007, un nivel alto si
se tiene en cuenta que en 2003 el intercambio bilateral era de apenas
100 millones de dólares.
Pese al alcance de los acuerdos, lo más significativo es que
integran una corriente de cooperación regional, en gran medida
impulsada por Venezuela, hacia la integración de una Comunidad
Sudamericana de Naciones, de alguna manera similar al proceso de
unidad europeo.
La iniciativa, integrada a un proyecto todavía más ambicioso como
la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), que abarca
América Latina y el Caribe, comienza a tomar cuerpo con proyectos
concretos, pero indudablemente provoca resquemor en Washington.
Estados Unidos, que siempre ha intentado manejar la zona como coto
particular, ve multiplicada su aprehensión hacia una unidad regional
en el caso de Venezuela con la decisión de iniciar un proceso de
desarrollo socialista, encabezado por el presidente Hugo Chávez.
De este modo, para observadores locales la anunciada gira del
presidente estadounidense, George W. Bush, por Latinoamérica tiene
como propósito el intento de neutralizar el proceso de cooperación
regional y de enfrentar la creciente influencia venezolana.
Del 8 al 14 de marzo próximo Bush visitará Brasil, Colombia,
Guatemala, Uruguay y México, en una gira que al dejar fuera a
Argentina pudiera constituir un intento de dividir el Mercado Común
del Sur (MERCOSUR).
Luego de derrotar el proyecto estadounidense de Area de Libre
Comercio para las Américas (ALCA), el MERCOSUR afianza en sus pasos
recientes una proyección más cercana a la integración que los simples
acuerdos de comercio.
Con la incorporación de Venezuela, junto a Argentina, Brasil,
Uruguay y Paraguay, el MERCOSUR se perfila como la punta de lanza de
un proceso integracionista que avanza por diferentes frentes,
incluyendo el petróleo como piedra de toque.
En este plano no es descartable que Bush lleve en su agenda viajera
propuestas para contrarrestar los acuerdos energéticos en marcha que
incluyen el Gran Gasoducto del Sur, de ocho mil kilómetros de largo,
Petroandina, Petrosur y Petrocaribe, entre otras propuestas.
En su gira, Bush muy probablemente intentará retomar la doctrina de
"garrote y zanahoria" o el antiguo principio de "divide y vencerás"
para recuperar el terreno perdido y garantizar el deseo latente de la
política regional de Washington: "América para los (norte)
americanos".
El encuentro entre Chávez y Kirchner, de otro lado, ratifica una
decisión de avanzar en sentido contrario, hacia una unidad regional,
camino difícil y sin dudas no exento de trampas, amenazas y cantos de
sirena provenientes del norte.