El enviado especial de la ONU Jan
Eliasson viajaba hoy de regreso a esta sede central en Nueva York
luego de concluir delicadas negociaciones en Sudán con discretas
señales de reanimación en el proceso de paz en Darfur.
Eliasson, al igual que el enviado especial de la Unión Africana (UA),
Salim Ahmed Salim, dedicaron la semana pasada a entrevistas y
consultas en ese país con la misión de revitalizar el proceso de paz
en esa región sudanesa agobiada por cuatro años de violencia.
En el último día de estancia en Jartum, Eliasson y Salim fueron
recibidos por el presidente Omar Hassan Al Bashir, quien indicó que
apoyará el diálogo con los diferentes grupos rebeldes que rechazan el
Acuerdo de Paz para Darfur (APD).
Hasta el momento, la facción del Ejército Movimiento de Liberación
de Sudán (E MLS) liderada por Mini Minnawi es el único grupo rebelde
que ha firmado con el gobierno el APD, logrado en mayo del año pasado
en Abuja, la capital de Nigeria.
Los dos enviados especiales se entrevistaron con Minnawi,
actualmente Asistente de la Presidencia en Jartum, y con otros jefes
de organizaciones rebeldes no firmantes del APD, entre ellos del
Frente de Redención Nacional (FRN).
El presidente Al Bashir "reafirmó el compromiso de su gobierno a
apoyar el diálogo con los grupoos rebeldes no firmantes del APD",
según un reporte oficial.
Otro elemento que pudiera propiciar la reanudación de las gestiones
de paz en Darfur son las promesas hechas por el presidente Al Bashir
de impulsar los trabajos humanitarios y cooperar con agencias de la
ONU en ese teritorio.
Cuatro años de violencia han obligado a más de dos millones de
personas a abandonar sus viviendas en busca de refugio en campamentos
abarrotados dentro del país o al otro lado de las fronteras en
territorio de Chad y la República Centroafricana.
Se espera que los dos Enviados Especiales reporten a sus
respectivas organizaciones esta semana sobre el resultado de su misión
conjunta en Sudán.
Especialistas en esta sede han indicado que el cese de las
hostilidades es la primera prioridad para la reanudación de las
operaciones humanitarias de las cuales dependen más de cuatro millones
de personas en toda esa región.