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(15 de noviembre de 2006)
La inmortalidad de la revolución cubana
Vicky Pelaez
"Veo una revolución que ha pasado a
ser universal, algo que las personas admiran porque conocen lo que
Cuba ha logrado a nivel mundial"
—Ken Livingstone, alcalde de Londres.
Los detractores de la revolución cubana llegan hasta el ridículo.
Eso de arrojar una estatua de Fidel Castro a la basura, imitando
burdamente sucesos tras el derrumbe de la Unión Soviética con las
imágenes de sus héroes y líderes es risible. En su afán desesperado
de ver la destrucción anticipada del socialismo en Cuba, se
olvidaron los autores de la hazaña estrafalaria, que la experiencia
y el camino de Cuba son diferentes a las de la Unión Soviética, y
que Fidel no es un Stalin, sino un líder visionario que ha
proyectado su país al socialismo del futuro, creando y educando
nuevas generaciones de líderes, de acuerdo a las exigencias del
nuevo siglo globalizado.
Por supuesto que Fidel es mortal como todos nosotros los que
habitamos este globo terrestre. Ya cumplió 80 años y llegará un día
en que deje de existir, como tanto anhelan los dirigentes de Estados
Unidos y los exiliados cubanos al servicio de la CIA, DIA (Agencia
de Inteligencia de Defensa), etcétera. Los informes casi diarios que
publican los medios de comunicación, patrocinados por grandes
corporaciones, sobre el supuesto estado precario de su salud y su
"deceso en los próximos 18 meses", solo revelan el incontrolable
deseo de sus patrones de ver cumplirse estos pronósticos lo más
pronto.
Sin embargo, Fidel sigue vivo y su Cuba socialista que ha logrado
forjar, está caminando hacia adelante, bajo la dirección de nuevos
líderes que han asumido la dirección de su país. El reciente informe
de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Humano en el mundo, sitúa
a Cuba en el sexto puesto entre los países en vías de desarrollo, y
por encima de potencias económicas como México o Brasil. En el
ranking mundial se ubica en el número 50 del grupo de países con
"alto desarrollo humano".
La esperanza de vida en la isla es de 77,6 años y posee el mayor
índice de la alfabetización en la región: 99,8%. El Estado destina
el 19,4% de su Producto Interno Bruto (PBI) al sector educativo y el
6,3% a la salud. Cuba es el país con más médicos en el mundo en
proporción a sus habitantes: 591 doctores por cada 100 000 personas.
En la mortalidad infantil está al mismo nivel que Canadá: 6 por 1
000.
Todos estos datos atraen permanentemente la atención de
estudiosos y políticos de diferentes países del mundo que buscan en
la experiencia cubana una alternativa para los problemas que afectan
la salud en el mundo. El alcalde de Londres, Ken Livingstone, quien
estuvo recientemente en la Isla para estudiar la experiencia del
oasis en el deporte, la salud y la educación, declaró que quedó
impactado por el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología en su
investigación sobre diversas enfermedades, y la obtención de vacunas
contra la hepatitis B y otras.
También quedó impresionado con el programa de ahorro de energía
que Cuba está implementando, y en su opinión sería muy útil para
Inglaterra. Para Livingstone, con Fidel o sin Fidel, Cuba no caerá
como la URSS, "pues ha sido el pueblo, la gente humilde la que
construyó el proceso".
Los contra afincados en Estados Unidos saben perfectamente que no
podrán alterar el proceso cubano en un futuro próximo, ni con dinero
fresco ni con el nuevo avión Gulfstream G-1 que reemplaza al antiguo
Hércules C-130 utilizado por EE.UU. como plataforma para transmitir
a Cuba las señales de radio y TV Martí. Por eso, el Gran Patrón
desvió sus esfuerzos contrarrevolucionarios a Venezuela para
derrocar a Hugo Chávez. Incluso editaron un manual llamado
"Instrucción para la defensa Civil del Pueblo Venezolano" donde dan
instrucciones de cómo hacer un golpe de estado, producir sabotajes y
proveen recetas para bombas de carbonato, hielo seco y de cloro.
Entonces ya es hora de dejar a Fidel Castro y su pueblo en paz.
Parafraseando a Gabriel García Márquez, "esté donde esté, como esté,
Fidel Castro está allí para ganar".
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