De vez en cuando y casi siempre desde las mismas fuentes, se
escuchan voces reclamando el "libre acceso de Internet" para todos
los cubanos. Según estas fuentes Cuba es un país que pudiera tener
conectada a Internet a la mayor parte de su población y desde un
punto de vista tienen razón. Cuba no tiene las limitantes
educacionales que impiden que miles de millones de personas en el
mundo accedan a la red de redes.
En definitiva Cuba no tiene analfabetos, tiene una escolarización
prácticamente total hasta el noveno grado, tiene una dotación de
computadoras y maestros preparados en todas las escuelas del país,
hasta las más remotas escuelas rurales de pocos y hasta de un
alumno. Cuenta además en todos los municipios del país con los "Jovén
Club de computación" a donde acuden personas de todas las
edades para adentrarse en el conocimiento de estas tecnologías y
hacer uso de ellas. Tiene organizada además la enseñanza y el uso de
las tecnologías digitales en la enseñanza media y en las
universidades que ahora tienen sedes en todos los municipios.
Todo lo anterior se ha logrado muy a pesar del bloqueo económico
impuesto por los Estados Unidos desde hace 46 años contra la Isla
que no sólo impide cualquier tipo de relación económica entre
empresas y ciudadanos estadounidenses y cubanos, sino que
interfiere, persigue y castiga a ciudadanos y empresas de otros
países que osen violar los términos de ese bloqueo o que impide que
Cuba acceda a créditos de las instituciones financieras
internacionales.
Muchos de los logros antes apuntados sumariamente han tenido un
especial impulso en los últimos años cuando apenas la nación sale de
la profunda crisis económica que provocó la desaparición de la
antigua Unión Soviética y los países socialistas europeos que se
habían convertido en socios económicos principales justamente como
alternativa de sobrevivencia y desarrollo ante el bloqueo.
De lo anterior podemos sacar dos conclusiones. Una: cuánto más
podría haberse hecho en Cuba en condiciones menos adversas; y dos:
cuánto más podrían hacer muchos gobiernos que no tienen tales
limitaciones para contribuir al desarrollo educacional de sus
pueblos y crear condiciones para que sus países puedan salir de la
dependencia y hacer retroceder la pobreza en un mundo donde cada vez
más el conocimiento es el factor fundamental del desarrollo y el
bienestar.
Pero volvamos al reclamo inicial de aquellas voces que, por
cierto, omiten todos estos elementos en sus declaraciones. ¿Por qué
entonces en Cuba no hay "libre acceso a Internet"?
Cuba como país sólo logró acceso a Internet por vía satelital en
1996 y hoy, 10 años después, no ha logrado, (como consecuencia del
bloqueo norteamericano ya mencionado) acceder a los cables de fibra
óptica que pasan bien cerca de sus costas. De lo anterior se
desprende que los anchos de banda de que dispone son insuficientes
para sus requerimientos de desarrollo y los costos de acceso a
Internet son muy elevados. Por otra parte la propia telefonía
nacional no había logrado avanzar hasta años muy recientes hacia la
digitalización y la instalación de fibras ópticas dentro de su
territorio lo que es una limitante de infraestructura.
¿Qué hacer ante estas restricciones? Las instituciones cubanas
apostaron por lo que hoy llamamos un modelo de apropiación social de
las tecnologías de la información y la comunicación (TICs). Así
surgieron experiencias tan exitosas como la red de la salud (Infomed)
que pone en manos de los médicos de la Isla la información necesaria
para su continua superación y los espacios para gestionar el
conocimiento en línea, a partir del intercambio de experiencias e
informaciones. Han aparecido también redes y portales informativos
para los intelectuales y artistas (Cubarte) o redes para
investigadores y profesionales en general en diferentes ramas de la
ciencia, la producción o los servicios.
De esa forma los escasos recursos financieros y tecnológicos se
ponen en función de los intereses vitales del país y las
posibilidades que brinda Internet y, en general, el uso de las TICs
favorece a toda la población y no sólo a quienes están conectados a
las redes. Así la señora de la tercera edad que nunca se ha sentado
frente a una computadora se beneficia a través de su médico, de lo
que él obtiene mediante la red digital Infomed, o el niño recién
nacido que es vacunado gratuitamente contra 13 enfermedades en su
primer año de vida está recibiendo los beneficios de la información
que los científicos obtuvieron en el intercambio con colegas de
otras partes del mundo o accediendo a las costosas bases de
conocimiento.
Esto no puede lograrse si se sigue únicamente la lógica del
mercado, es decir, que se conecten "libremente" aquellos que tengan
los medios financieros para hacerlo. En algunos países de América
Latina se han puesto en marcha programas complementarios para la
apropiación social de las TICs pero en las condiciones concretas de
Cuba, tanto por la estructura de propiedad, la centralidad de lo
social en las visiones sobre el desarrollo y las disponibilidades de
recursos financieros y tecnológicos, estos programas constituyen el
eje medular de la apropiación de estas tecnologías.
Esta política racional y eficaz de usar Internet constituye un
modelo práctico de los que los teóricos han denominado "uso con
sentido" y "apropiación social de las TICs" que es válido no sólo
para el caso cubano sino para todos los países en vías de desarrollo
que debían centrar sus esfuerzos en encontrar las maneras propias y
mejores para utilizar la revolución tecnológica en este vital campo,
en vez de seguir mimética y compulsivamente los modelos de uso y
consumo que provienen de los centros generadores de las tecnologías.
Otra importante conclusión que puede extraerse de la experiencia
cubana es que las inversiones en estas tecnologías no son un fin en
sí mismo que busca a toda costa salvar la "brecha digital", sino que
están puestas en función de programas que permiten acortar la
"brecha social". No sólo son un acto de justicia y de reconocimiento
de los derechos humanos fundamentales sino la condición para que los
países llamados eufemísticamente "en vías de desarrollo" dejen de
ser naciones dependientes y empobrecidas.
En el caso de Cuba resulta insustancial, además de difícil de
establecer con rigor, cuántas personas están conectadas a Internet.
Lo que sí puede decirse es que se hace un uso masivo de los
beneficios de las tecnologías digitales, y que aún ese
aprovechamiento puede ser y será mucho mayor en la medida en que
instituciones y profesionales se adentren en el dominio no sólo de
la informática sino también en las técnicas y procedimientos de
acceso, procesamiento y uso de la información; es decir de los
procesos de aprendizaje que permiten convertirla en conocimientos.
Por otra parte, no debiera obviarse que el gobierno
norteamericano actual, no sólo ha recrudecido el bloqueo sino que
creó una "comisión para la transición en Cuba", designó a un
funcionario del Departamento de Estado para ser el "coordinador" de
esa supuesta transición y tiene un plan que lleva el nombre de
su progenitor "Mr. Bush" que otorga millones de dólares para la
subversión del régimen cubano y que tiene, además, una cláusula
secreta. ¿Ante esto alguien que mire serena y desprejuiciadamente la
realidad cubana puede juzgar como vocación totalitaria,
injustificada, empeñada en desconectar a los cubanos del mundo
-entre otras muchas acusaciones que se hacen- las medidas de
seguridad y control que el gobierno cubano ejerce sobre el uso
de Internet.? ¿No sería mejor reclamar el cese de ese acoso y la
creación de un clima de respeto de la soberanía de Cuba y de
reconocimiento de la capacidad del pueblo cubano de decidir su
destino sin interferencias foráneas?
El pueblo de Cuba no necesita que nadie pida a gritos su acceso a
Internet, lo que necesita es que se ponga fin al injusto y criminal
bloqueo y a toda medida de fuerza que intente determinar desde
afuera el curso de la historia de la nación. Luego, los cubanos y
las cubanas sabremos cómo seguir haciendo cada día una sociedad más
justa, más libre, más solidaria.
* Coordinador del Programa de Comunicación Popular del Centro Dr.
Memorial Martin Luther King, Jr. y profesor titular de la
Universidad de La Habana.
(Tomado de Rebelión)