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(27 de octubre de 2006)
Reconquistando la democracia
Arnoldo Mora *
A la luz de lo que actualmente sucede en el panorama político
internacional hemos de concluir, no sin angustia, que hoy vivimos
una grave decadencia en cuanto a la práctica de las libertades
democráticas. Me refiero en concreto al respeto al sufragio. No
debemos olvidar que la mayor amenaza a las conquistas democráticas
se dio en el siglo pasado con el auge del fascismo. Hoy el
neoliberalismo y el fundamentalismo constituyen la mayor amenaza a
las libertades democráticas.
La
Casa Blanca tiene inquilinos ilegales, dice el autor tomando como
fuente al bando del Partido Demócrata.
La democracia se ve amenazada no solo por enemigos externos,
llamados "terroristas" por G.W. Bush, sino por la violación
flagrante que no pocos gobiernos han hecho del respeto al derecho al
sufragio con la complicidad abierta, en algunos casos, del poder
judicial. Hagamos el recuento de hechos que ilustran lo que acabo de
decir limitándonos tan solo al continente americano.
Las dos últimas elecciones en Estados Unidos han sido
consideradas por los propios políticos americanos de extracción
demócrata como fraudulentas. Especialmente evidente fue el caso en
la elección que le permitió a G.W. Bush llegar por primera vez a la
Casa Blanca, con lo sucedido en el estado de Florida, donde no por
casualidad su hermano menor es el gobernador. En México la
democracia electoral no termina de arraigarse del todo, pues en su
historia reciente solo se ha librado de acusación de fraude la
elección que ganó el actual mandatario Vicente Fox. En la más
reciente elección las sospechas de fraude parecen sólidamente
fundadas, pues incluso es vox populi que el candidato
opositor, Andrés Manuel López Obrador, ganó por millón y medio de
votos. Acusaciones de fraude se han hecho escuchar a propósito de
las últimas elecciones en Perú y en las más recientes del Ecuador
que no han terminado aún, pues solo se dirimirán en una segunda
vuelta, que se celebrará en las próximas semanas.
Protestas
en la ciudad portuaria de Limón contra el TLC.
Pero lo más grave para nosotros y yo diría sin pecar de
chovinista, para todo el continente, es el caso de Costa Rica,
considerada hasta estas últimas elecciones, como la más consolidada
e impoluta democracia del continente. El actual mandatario pasará a
la historia como el político que más ha mancillado —al menos desde
1948—, nuestra hermosa tradición democrática, pues no solo pudo
postularse como candidato por segunda vez gracias a un muy
cuestionado fallo de la mayoría de los magistrados de la Sala
Constitucional, sino que logró la postulación de su partido como
candidato único pero luego de que un importante grupo de dirigentes
renunciara a la militancia del PLN acusando al arismo de hacer
fraude en las distritales. Más grave aún, voces autorizadas se han
alzado afirmando que en las provincias costaneras hubo fraude en las
últimas elecciones presidenciales, por lo que, cosa que no había
pasado en nuestra historia reciente, el TSE hubo de atrasar durante
un mes el anuncio del resultado de las mismas.
Todo lo anterior revela que los sectores tradicionalmente
dominantes están en decadencia, por lo que se exige que haya un
relevo. La democracia debe ser algo más que una ceremonia, lo cual
solo se logrará cuando los pueblos hagan respetar sus plenos
derechos por los medios que juzguen oportuno.
(Tomado de La República)
* Ex ministro de Cultura de Costa Rica |