(1 de junio de 2006)

Tsunami humano

ARSENIO RODRÍGUEZ

Los canarios están preocupados por un verdadero tsunami humano que inunda sus islas, mediante oleadas de cientos y cientos de inmigrantes ilegales que han arribado y siguen llegando este verano a sus costas.

Según las autoridades, ya suman más de 3 000 los que han logrado sobrevivir a una travesía realizada en rústicas embarcaciones, en su mayoría víctimas de contrabandistas que han hecho de la peligrosa aventura un medio para llenar sus bolsillos.

El arribo el 30 de mayo de unos 800 ilegales, la víspera del día en que los locales se preparaban para celebrar el aniversario 23 de la constitución de su primer Parlamento autonómico, permite apreciar la dimensión de un fenómeno para el cual ni las autoridades canarias ni las españolas tienen respuesta apropiada.

La situación tiende a agravarse, con la presencia entre estos últimos recién llegados de seis madres con sus pequeños hijos y una mujer embarazada, que fue llevada de inmediato a un hospital de la localidad de Fuerteventura para iniciar los trabajos de parto.

Canarias se convierte así en el foco de atención de un fenómeno que no es nuevo y que obliga a la Unión Europea a tomar carta en el asunto, a solicitud de Madrid, aplicando por primera vez lo que llaman una política común en cuestiones de fronteras.

España y nueve países del Viejo Continente acordaron a finales de mayo, patrullar toda la zona del África atlántica "susceptible" de ser punto de origen de pateras y cayucos que viajan hacia Europa y, sobre todo, hacia este territorio insular español que, de hecho, se ha convertido para muchos en la puerta del Viejo Continente. Se pretende que la medida sea efectiva "a lo largo de este verano", según informó el secretario de Estado de Seguridad de la nación ibérica, Antonio Camacho, tras una reunión mantenida con miembros de la Comisión Europea, de la Agencia Europea de Fronteras (FRONTEX) y de Portugal, Austria, Finlandia, Francia, Italia, Gran Bretaña, Países Bajos, Alemania y Grecia.

La vigilancia cubrirá las cinco zonas donde actualmente están identificadas las salidas de las precarias embarcaciones al archipiélago canario, sobre todo de Senegal y Mauritania, aunque también se incluye a Cabo Verde, y está previsto que alcanzará el litoral senegalés, mauritano y caboverdiano.

Solo en la isla de Tenerife se reportaba, en menos de una semana, el arribo de 1 500 personas, éxodo comparable únicamente con la crisis creada en Ceuta y Melilla, hace nueve meses, por similar motivo y que provocó varias víctimas fatales.

La situación es tal que las autoridades locales emiten partes cada cierto tiempo, dando a conocer quiénes llegan y por dónde, destacándose la presencia de mujeres jóvenes, con niños, procedentes de Mali, Nigeria, Níger, Liberia y Sierra Leona, entre otras naciones africanas.

Entretanto, los inmigrantes ilegales siguen llegando, y para algunos especialistas del tema las medidas tomadas por la Unión Europea, en el mejor de los casos, impedirán solo la llegada de algunas de estas personas, pero no podrán acabar con las razones económicas y sociales que provocan el éxodo.

Un tema del cual no se quiere hablar, pero que existe, es sobre aquellos que nunca llegan. Eso no aparecerá en las estadísticas. Las causas del fenómeno migratorio son harto conocidas y no se resolverá intentando pararlo con fosos, muros o patrullando el mar.

Para los que llegan, comienza una nueva vida que no es precisamente la que soñaron. Uno de los jóvenes que logró sobrevivir a la travesía dijo a la prensa: "Hemos estado buscando el paraíso soñado y terminamos durmiendo en las calles".

   

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