La instalación de equipos
fotovoltaicos para el bombeo de agua, se abre paso en Cuba como una
alternativa ante la intensa y prolongada sequía y forma parte del
aprovechamiento de la energía renovable.
El proyecto está a cargo de Sociedad
Cubana para la Promoción de las Fuentes Energéticas Renovables y
el Respeto Ambiental (CUBASOLAR), cuyos expertos montaron los
primeros aparatos en la zona citrícola de Jagüey Grande y en un
centro ganadero de Jimaguayú, en Matanzas y Camagüey,
respectivamente.
Emir Madruga, vicepresidente de esa
organización no gubernamental, explicó a la AIN que la bomba
funciona con paneles solares, no requiere de banco de acumuladores y
la inversión es muy inferior a la de un molino de viento.
Agregó que el motor puede ser
sumergible, tiene un dispositivo para variar su potencia y
autorregularse según el nivel del agua del pozo o de otra fuente,
trabaja aunque el día esté nublado y detiene su marcha
automáticamente.
Esta tecnología, procedente de
Europa, es ideal para el abastecimiento hídrico a pequeñas
comunidades, unidades ganaderas, centros educacionales u otras
instalaciones, señaló Madruga.
Subrayó que el 30 por ciento de los
paneles solares fabricados en el mundo se emplea para este tipo de
suministro de agua, tecnología que muestra mayor desarrollo en
Alemania.
El directivo de CUBASOLAR destacó
que el equipo instalado en una vaquería de Jimaguayú extrae cada
día unos 16 mil litros de agua, para lo cual dispone de seis
compartimientos que generan con el sol 480 watts en el mismo
período.
Esa tecnología es económicamente
viable, ahorra electricidad y petróleo, preserva el medio ambiente
y se inscribe en los planes para utilizar al máximo las fuentes
renovables de energía. (AIN)