CARACAS, 27 de agosto.— En medio de
otra gigantesca concentración, caracterizada por amplias
expresiones de júbilo, el pueblo de Caracas y de Venezuela en
general, respaldó este viernes la convocatoria hecha por el
presidente Hugo Chávez Frías para poner en tensión todas las
capacidades individuales y colectivas que le permitan al país
avanzar hacia destinos superiores.
Ese llamado y la correspondiente
respuesta, tuvieron lugar minutos después de que el Jefe de Estado
venezolano recibiera oficialmente, en el Consejo Nacional Electoral
(CNE), el documento que certifica su ratificación al frente del
Gobierno bolivariano, como expresión de mayoritaria voluntad
popular, manifestada en los resultados del referendo del pasado 15
de agosto.
Tras expresar un sensible
reconocimiento de admiración hacia el trabajo realizado por el CNE
en tan adversas condiciones, Chávez dijo que los países del mundo
están asombrados ante lo que ha ocurrido en Venezuela. "Aquí
—reiteró— ha triunfado la Revolución bolivariana, la paz
contra la guerra, la democracia contra el golpismo", razones
por las que, en su opinión, el pueblo merece una "medalla de
oro en democracia".
Por ello, en las palabras que minutos
antes había dirigido también a toda la población desde la sede
del ente comicial, consideró "irresponsables, indignas y
absolutamente falsas" las declaraciones que el miércoles
realizó César Gaviria, secretario general de la OEA, ante el
Consejo Permanente de esa organización, al expresar que el CNE
tomó decisiones partidistas en el proceso de referendo.
Seguidamente, el mandatario
venezolano le restó importancia al desespero de quienes siguen
gritando que hubo fraude. "Dejen que los muertos entierren a
sus muertos" —dijo—, y nuevamente exhortó a trabajar,
unidos, "para construir la patria grande y bonita".
En función de ese empeño, reiteró
su juramento de seguir entregado totalmente a las esperanzas y al
destino del pueblo y "a no defraudar ese amor —aseguró—
para que el día que verdaderamente me toque irme, hacerlo con la
frente en alto y con la satisfacción de haber cumplido el
mandamiento de El Libertador".
Especial énfasis también hizo en el
llamado a "extirpar los quistes de la IV república", las
trabas, mecanismos y rezagos que impiden una más rápida
transformación del modelo económico.
"Los latifundios, por ejemplo,
tenemos que acabarlos en Venezuela", afirmó en medio de una
cerrada ovación por parte de las mismas voces que pedían la
creación de una policía nacional y la aplicación de un referendo
para la policía metropolitana.
En ese contexto, Hugo Chávez
definió que la próxima batalla en son las elecciones regionales,
razón por la cual llamó a deponer los intereses particulares o
partidistas, a consolidar una verdadera y sólida unidad y a que
ningún dirigente haga nada que pueda dividir el voto popular.
Antes de concluir su alocución,
pidió "honor al vencido, gloria al vencedor", y dio
muestras nuevamente de su disposición a dialogar, pero "que
nadie se equivoque —aclaró— cuando yo hablo de diálogo es para
avanzar, para cumplir el mandato de la Revolución
bolivariana".
Al caer la tarde de este viernes, una
multitudinaria masa de pueblo acompañó a su Presidente desde el
Palacio de Miraflores hasta la sede de la Asamblea Nacional, donde
luego se realizó una sesión especial en homenaje a la victoria
electoral protagonizada por el pueblo y a la ratificación de Hugo
Chávez.
Al cierre de esta edición, miles de
familias se preparaban para inundar en la jornada sabatina, una vez
más, el Paseo de Los Próceres, donde se realizará un gran desfile
para honrar a todas las misiones sociales que ha puesto en práctica
el Gobierno bolivariano.