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Vida sobre ruedas
LOURDES PÉREZ
NAVARRO
Los últimos 30 años de
su vida han transcurrido sobre ruedas. No precisamente por ir con
prisa, pues no le gusta correr. En realidad, Alejandro Fidel
Hernández Herrera es amigo de la precaución y la cortesía en la
vía.
"Imagínese,
un `camello' es más largo que una rastra. Hay que tener los cinco
sentidos puestos en el timón. A veces me silban por ahí y yo ni
miro; tomo todas las medidas de seguridad para no provocar
accidentes."
Alejandro Fidel Hernández, chofer del M-7, es Trabajador Destacado del Ministerio del Transporte.
Y lo ha logrado. Chofer
desde el año 1969 —primero de la ruta 7 y después del M-7—, no
recuerda el tiempo que hace que no le ponen una multa; además,
posee el diploma de conductor con 15 años sin accidentes.
"¿Cómo
lo he logrado? Respetando las leyes del tránsito. A los apurados
les cedo el paso, voy más suave cuando me acerco a los semáforos y
soy cortés con los demás choferes, algo que con el tiempo se ha
ido perdiendo."
Antes de que los
primeros rayos del sol iluminen el capitalino municipio del Cotorro —donde
está enclavado el Depósito de Metrobús M-7 Alberro—, Alejandro
Fidel inicia la primera de las cuatro vueltas diarias conduciendo
uno de estos vehículos.
Mientras recorre la
Central, las calzadas de Luyanó y de Diez de Octubre, las calles
Cristina y Monte, hasta arribar al Parque de la Fraternidad, es
consciente de su responsabilidad al transportar a un gran número de
personas. Dice que cómodamente en un "camello" caben 250, pero que
en realidad entran más.
UN MÉRITO COLECTIVO
En el 2003 Alejandro
Fidel fue seleccionado Trabajador Destacado del Ministerio del
Transporte por sobrecumplir los planes de viajes, recaudación e
itinerario. Pero para él constituye un mérito colectivo. No en
balde el centro —con un parque de 30 vehículos (11 de ellos
recién reparados) y 12 rastras de carga— ha alcanzado durante
siete años consecutivos la condición de Vanguardia Nacional.
"Tenemos
muy buenos compañeros, abnegados y con espíritu de sacrificio. Los
choferes y conductores no logramos nada sin el respaldo de los
mecánicos, poncheros, electricistas, chapistas, en fin, de todos
los trabajadores. A veces los carros llegan ponchados o con alguna
rotura, y con tal de que salgan rápido para la calle, así,
calientes y todo, les caen encima y resuelven el problema; hasta han
hecho innovaciones y recuperado piezas para no paralizar el
servicio."
Solo en el 2003
transportaron cerca de 20 millones de pasajeros, sin reportar
accidentes.
Hay pasajeros
indisciplinados, comenta Alejandro Fidel, montan por cualquier
puerta; algunos no pagan, y los equipos tenemos que cuidarlos, tanto
la población como los trabajadores de Metrobús. El personal, desde
los jefes hasta el último obrero, debemos ser capaces de dar buen
trato y servicio eficiente.
Entonces le recuerdo
palabras dichas por el Comandante en Jefe Fidel Castro en la
Asamblea de los trabajadores de los ómnibus (La Habana, 17 de julio
de 1962): "El pueblo espera de ustedes comprensión, como ustedes
esperan también comprensión del público. ¡Público y ustedes son
la misma cosa! Los hijos de ustedes, las esposas de ustedes, los
padres de ustedes, los hermanos de ustedes, montan en ómnibus. No
tienen automóviles".
"Cada
vez que ustedes reciban a un pasajero, trátenlo como ustedes
desearían que en cualquier ómnibus trataran a su hijo, a su
compañera, a sus padres, a sus hermanos."
Esa es la cosa, exclama
enérgicamente este experimentado chofer, quien, después de servir
tres décadas a su pueblo, proyecta seguir brindando un óptimo
servicio por muchos años más. |