Por segundo año consecutivo la
ciudad de Miami, en el estado norteamericano de Florida, ve
reducidos sus fondos federales para servicios sociales, incluidos
comedores donde millares de ancianos acuden para escapar del hambre,
lo que ha motivado una campaña destinada a cambiar votos por
comida.
En su edición digital de ayer
miércoles 17 de marzo, el periódico Nuevo Herald señala a la urbe
miamense como la más pobre de los Estados Unidos.
Partiendo de que las personas de la
tercera edad suelen acudir en mayor proporción a depositar el voto
en las urnas, un comisionado miamense propuso a los votantes el
envío de 60 mil tarjetas al mandatario George W. Bush y a
congresistas, solicitándoles asignaciones extras.
De acuerdo con el citado diario, el
comisionado Tomás Regalado recomendó expresamente a los
potenciales votantes que "si pueden, en un lado de la tarjetica
ponen: Remember November".
Se trata de una explícita referencia
a los resultados de las elecciones del año 2000, cuando la
manipulación por parte de la extrema derecha anticubana en el sur
de la Florida decidió a favor de Bush.
El administrador municipal Joel
Arriola solicitó a unas 500 personas reunidas en el comedor del
centro comunitario de Allapatah que sus mensajes sean claramente
remitidos al presidente Bush con el lema: ''Si te pusimos en la Casa
Blanca, mándanos el dinero que nos es necesario".
Miami, según los analistas, ha
dejado de recibir tres millones 200 mil dólares desde el año 2001,
lo cual significa una drástica reducción de fondos para comedores.
Otros programas sociales también se
verán afectados, y a juicio de observadores las asignaciones
presupuestarias se ven menguadas en extremo por el uso indebido de
los fondos por parte de políticos y funcionarios inescrupulosos,
tema de recurrentes escándalos públicos.
La situación ha conllevado a
confeccionar largas listas de ancianos de bajos ingresos necesitados
de acceso a los comedores, y solo en Allapatah ya suman 100 las
personas en espera de una oportunidad para alimentarse, afirmó la
directora Miriam Urra.
En sus declaraciones Urra calificó
la situación como crítica para muchas personas mayores.
Analistas políticos estiman que el
ejemplo de los ancianos con hambre en Miami es solo uno más en una
larga lista de calamidades seguramente esgrimidas por los políticos
locales de cara a las elecciones de noviembre.
No solo alimentos desean recibir
quienes blasonan de regentear la política miamense, también
esperan asignaciones extra en partidas tales como publicidad, cargos
públicos y concesiones económicas diversas.
Ellos se basan en lo que expertos en
política norteamericana han reiterado: las elecciones en ese país
están estructuradas sobre la base de un lucrativo negocio, cuyos
costos son sufragados por los contribuyentes.
En un sistema sociopolítico donde el
lucro reina sobre todas las cosas, el voto en las elecciones no
puede sustraerse del carácter mercantil de todo lo que pueda ser
objeto de cambio.