A un mes de un gran compromiso con el pueblo

OSCAR SÁNCHEZ

"Con orgullo, dignidad, entusiasmo y satisfacción, nuestro pueblo comenzará a disfrutar de este nuevo y singular evento deportivo. Hoy será un día histórico que marcará una nueva etapa en el deporte cubano... ¡Adelante, gallardos atletas, que inauguran en este emocionante minuto la Primera Olimpiada Nacional de Cuba!"

Así se expresó nuestro Comandante en Jefe el 26 de noviembre del 2002, cuando dejó inaugurada la I Olimpiada Nacional del Deporte Cubano, en la Plaza de la Revolución.

Vale convocar la memoria, justo a un mes de iniciarse la segunda versión del certamen, que a diferencia del estreno —en seis sedes y cuatro subsedes—, será organizado en todo el país, en cada una de las provincias y el municipio especial de la Isla de la Juventud.

Recordemos que en la versión inicial participaron 1 585 atletas, de ellos 959 hombres y 626 mujeres, quienes compitieron en 33 disciplinas en el calendario oficial y en tres de exhibición. La que comenzará el próximo 18 de abril prevé 36 deportes y tres de exhibición.

Importante novedad en el espectro competitivo es la inclusión del ajedrez, a tono con la prioridad que el país le concede a este juego ciencia por las virtudes que aporta, aparte de organizarse una nueva simultánea gigante, ahora en Santa Clara, en el conjunto escultórico en homenaje al Guerrillero Heroico Ernesto Che Guevara.

Y una de las diferencias sustanciales con la justa del 2002 es que esta se ubica a solo 116 días de la apertura de los XXVIII Juegos Olímpicos de Atenas, a manera de otra alternativa nacional en la preparación de cara a un compromiso que vuelve a ser trascendental.

Tal condición debe arrojar un mayor nivel competitivo, y pudieran venir abajo algunas de las actuaciones más brillantes de hace dos años, cuando se implantaron 11 récords nacionales y se igualaron cuatro.

Justamente el compromiso con el salto cualitativo es el primer reto de la II Olimpiada Nacional del Deporte Cubano, el cual no solo pasa por el rendimiento competitivo, sino por el espectáculo que el pueblo espera de sus deportistas.

La I Olimpiada Nacional del Deporte Cubano fue una verdadera fiesta del deporte para disfrute pleno de nuestro pueblo, receptor de un espectáculo de altísima calidad y cuya presencia en las instalaciones resultó muy estimulante para los atletas.

En esta nueva, colosal y hermosa batalla en que nos enfrascaremos dentro de un mes, seguramente la victoria, una vez más, corresponderá al pueblo.

 

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