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Desde Argentina
¿Quién le pone el
cascabel al Astor?
Frank
Padrón
Especial para Granma
MAR DEL PLATA.— Eso de
que hay de todo en la viña del señor (y del cine) se hace realidad
absoluta en la decimonovena edición del Festival que tiene lugar
aquí, y donde el sábado se darán a conocer los premios Astor.
Ya, por supuesto, se ha
visto casi todo: desde una deficiente cinta peruana sobre el
terrorismo desde ojos infantiles, con varios inicios y ningún
camino hallado (Paloma de papel, de Fabricio Aguilar) hasta
una bien orientada pieza "de época" croata, Konjanik,
de Branco Ivonda, a la que la crítica local da la mayoría de
votos, pasando por una esotérica indagación en conflictos
existenciales (y editoriales) entre un escritor y una editora, la
alemana Gone, de Zoltan Paul, con notables momentos que, sin
embargo, se estancan con frecuencia; una de ciencia-ficción local, Adiós
querida luna, de Fernando Spiner (¿recuerdan La sonámbula?),
esta vez en clave cómica y ciertos logros parciales, más una pieza
"obrera", de Italia: Me piace laborare, de
Francesca Comencini, en torno al infierno dantesco que debe
atravesar una trabajadora a la que desean expulsar sin decírselo. Y
en la que, por cierto, Nicoletta Broschi —la esposa y
actriz-fetiche de Benigni— tiene amplias posibilidades de lograr
el lauro a la mejor actuación femenina.
Ello, claro, peleando
duramente con la brasileña Fernanda Montenegro (Estación
Central) quien protagoniza la cinta por la que, justamente, este
crítico votaría: O outro lado da rúa, de Marcos Bernstein,
cálida y a la vez simpática historia de una suerte de Miss Marple
carioca que descubre en un presunto asesino un amor otoñal.
Pero, en fin, en un par
de jornadas se aclararán las dudas.
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