Código de Vialidad y Tránsito

Nadie desea suspender licencias

Reynold Rassí

En el 2003, el Ministerio del Interior determinó, por Resolución, la suspensión de 17 886 licencias de conducción a choferes que cometieron en todo el país distintas violaciones del Código de Vialidad y Tránsito (Ley 60).

Diferentes causas motivaron la adopción de esta medida, que nadie quiere aplicar, ni lo desea, dirigida a garantizar la disciplina vial y a disminuir los accidentes del tránsito, convertidos en la quinta "enfermedad" que provoca más muertes.

A 15 696 conductores les fue suspendida la licencia por tener acumulados más de 36 puntos debido a la cantidad de multas impuestas por infracciones cometidas. Recordamos que las consideradas muy peligrosas representan 12 puntos; las peligrosas equivalen a ocho; y las menos peligrosas, a seis puntos.

Otras 1 935 fueron suspendidas, la mayoría a choferes profesionales, por manejar tras la ingestión de bebidas alcohólicas.

En ambos casos el retiro de ese documento oscila por un periodo de un mes a un año, y según el grado de peligrosidad que represente el conductor del vehículo.

Como sanción adoptada por los Tribunales Populares, también el pasado año se suspendieron en el país 255 licencias por diferentes periodos de tiempo, de acuerdo con la gravedad del caso.

Por otra parte, 4 541 choferes recibieron advertencia oficial de la Policía Nacional Revolucionaria por tener una o dos multas sin pagar en el tiempo previsto (un término de 60 días como tope, después de habérsele impuesto la notificación). El paso siguiente, de no cumplimentarse el pago, es la suspensión.

Como medida preventiva, la Policía, en coordinación con Salud Pública, dispuso examinar de nuevo a 2 322 choferes, por la peligrosidad que representaban en la vía, por sus indisciplinas y razones de salud, y determinar si estaban o no aptos para manejar.

Otro aspecto a destacar es que las distintas fuerzas de la Policía detectaron el pasado año una cantidad significativa de choferes que conducían sin poseer la licencia de conducción correspondiente, en la mayoría de los casos las tenían suspendidas o canceladas, y en otros nunca las habían obtenido.

En todo este trabajo desempeñan un papel importante las administraciones de las entidades y organismos del Estado y las Comisiones de Vialidad.

Las administraciones deben velar porque los choferes profesionales realicen en los plazos establecidos los chequeos médicos y psicofisiológicos, a fin de determinar sus condiciones para continuar manejando.

También estar informadas sobre la situación de los choferes a ellas subordinados, y verificar periódicamente si la licencia está actualizada. Igualmente velarán por el estado técnico de los vehículos de su entidad, y porque los conductores conozcan la Ley 60.

Las Comisiones de Vialidad y Tránsito de cada territorio están obligadas a garantizar las señales en avenidas y carreteras, sobre todo en aquellos tramos de más importancia en la circulación, y en coordinación con el Poder Popular cuidarán del estado de las vías.

Hay criterios de que algunas entidades afrontan dificultades para sus operaciones por el alto número de choferes que tienen suspendidas las licencias, debido a un exceso en las medidas aplicadas por las autoridades competentes.

Explican los órganos correspondientes del Ministerio del Interior, que tal criterio responde a una valoración inexacta, y que en casos de errores comprobados, humanos o técnicos, estos han sido subsanados ante la debida reclamación.

Aclaran que para suspender la licencia se realiza un profundo análisis por las comisiones encargadas de la revisión de cada caso, y la medida que se propone se adopta con quienes han sobrepasado los puntos acumulados por multas, el número de notificaciones no pagadas en el tiempo establecido, o por la peligrosidad que representa el chofer.

También se conoció que el Ministerio del Interior realiza estudios para crear condiciones en varios lugares de la Ciudad de La Habana, a fin de que los choferes puedan realizar trámites sobre multas atrasadas en el pago y licencias de conducción retiradas, lo cual hasta hoy se efectúa en el lugar conocido como Cinco Palmas, en La Lisa, y que por su ubicación resulta de difícil acceso.

Queda claro que cada conductor es responsable de su actuación en la vía y del cumplimiento de lo dispuesto en el Código de Vialidad y Tránsito. La única forma de evitar multas y suspensión de la licencia de conducción, es no violar la disciplina, o lo que es igual: contribuir a salvar vidas y a que disminuyan los accidentes.

 

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