Protegidos los niños sin amparo filial

Rodeados de un ambiente familiar exclusivo para este tipo de centros, los niños reciben una alimentación adecuada, así como vestuario, medios recreativos y la posibilidad de cursar sus estudios en los planteles que cada uno requiera. La atención psicológica necesaria corre a cargo de los Centros de Diagnóstico y Orientación, donde se cuenta con los correspondientes especialistas

DELIA PROENZA BARZAGA
Foto: VICENTE BRITO

Un total de 29 niños que carecen de amparo filial reciben la protección del Estado en instituciones de la provincia de Sancti Spíritus, como parte de los esfuerzos que sistemáticamente despliega el país en aras de garantizar la seguridad de todos sus infantes.

Los hogares creados a tal efecto están ubicados en los municipios de Trinidad y Cabaiguán, donde se prodigan todas las atenciones con vistas no solo al cuidado material, sino también a la preparación de los beneficiarios para una vida independiente.

Rodeados de un ambiente familiar exclusivo para este tipo de centros, los niños reciben una alimentación adecuada, así como vestuario, medios recreativos y la posibilidad de cursar sus estudios en los planteles que cada uno requiera. La atención psicológica necesaria corre a cargo de los Centros de Diagnóstico y Orientación, donde se cuenta con los correspondientes especialistas.

Organismos y entidades de los territorios brindan también su aporte no solo en lo tocante al suministro de alimentos, como sucede con varias cooperativas campesinas de Cabaiguán, sino también mediante la donación de juguetes y otros artículos, o con la garantía de ciertas facilidades, incluidas las del transporte, que en el caso de Trinidad se hacen efectivas a través de las agencias de viaje.

En esta etapa veraniega se han organizado planes vacacionales específicos para cada uno de los hogares, como parte de los cuales se realizan excursiones, baños en ríos y playas, estancia en hoteles y bases de campismo, visitas a museos y bibliotecas, además del disfrute de actividades deportivas y otras opciones culturales.

La primera experiencia nació en 1985 en la ciudad capital espirituana, con sede en una casona colonial de singular arquitectura situada en la calle Carlos Manuel de Céspedes. De allí han egresado ya 32 jóvenes, quienes se encuentran incorporados a la vida social.

Las otras dos instituciones surgieron en la primera mitad de la década de los 90, e igualmente han alcanzado resultados satisfactorios en la formación de los niños y adolescentes, que en todos los casos cumplen los requisitos de ser huérfanos, abandonados o tener padres reclusos.

Periódico Escambray. http://www.escambray.islagrande.cu/

 

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