CANBERRA, 19 de agosto (PL). — El
primer ministro australiano, John Howard, aplazó por tiempo
indefinido un plan con Estados Unidos para interceptar en altamar
barcos de la República Popular Democrática de Corea (RPDC), según
afirmó hoy aquí el periódico The Australian.
De acuerdo con el rotativo, Howard
hizo el anuncio al término de la visita de trabajo que realizó a
China, invitado por su homólogo, Wen Jiabao.
Según The Australian, Howard dijo
que tomó la decisión para facilitar los esfuerzos diplomáticos de
China, en aras de resolver la crisis en la península coreana.
El primer ministro aseguró que los
ejercicios militares, previstos para septiembre entre tropas
estadounidenses y australianas en el Mar de los Corales, están
suspendidos por el momento.
La víspera, el portavoz de la Casa
Blanca, Richard Boucher, había anunciado que Estados Unidos y
países aliados realizarían maniobras de intercepción de barcos en
alta mar que presuntamente carguen armas.
Los simulacros tendrían lugar a lo
largo de las costas australianas, en el mar Mediterráneo y en el
mar de Omán.
De acuerdo con las declaraciones de
Boucher, los barcos interceptados serían fundamentalmente de Corea
del Norte e Irán, países a los que Estados Unidos incluyó en su
llamado "eje del mal".
El gobierno de Pyongyang ha
denunciado que el presidente George W. Bush planea un bloqueo naval
y aéreo contra la RPDC, como parte de los intentos de aislar y
sofocar a su país.
Estados Unidos reforzó sus tropas en
Corea del Sur y amenazó con emplear contra la RPDC todas las
opciones, incluida la militar, después de que Pyongyang decidiera
abrir una planta nuclear para abastecerse de energía y hacer frente
a las necesidades de la población en el crudo invierno.
Washington se niega a firmar un pacto
de no agresión con norcorea y esta semana inició maniobras
militares en el sur de la península, que amenazan con incrementar
las tensiones.
En opinión de la RPDC, las
conversaciones con Estados Unidos, Rusia, Japón, Corea del Sur y
China, previstas para el 27 de este mes en Beijing, podrían ser un
fracaso, de continuar la política hostil y agresiva de la Casa
Blanca.