TEHERÁN,
24 de abril (PL). — El ministro del Exterior de Irán, Kamal
Kharazi, advirtió hoy a las tropas del eje anglonorteamericano
ocupantes de Iraq, que patrullan la frontera entre esos dos estados
del Golfo Pérsico, que deben respetar ese límite interestatal.
"Es evidente que vamos a
defender nuestra frontera", dijo en respuesta a cualquier
violación de sus límites.
El titular se manifestó de esa
forma, luego de difundirse que las fuerzas invasoras comenzarían la
vigilancia de la línea de demarcación y de que Washington aludiera
a que las autoridades iraníes infiltran agentes entre los chiítas
iraquíes.
Kharazi manifestó su preocupación
por una supuesta firma de cese del fuego entre la Organización
Mujaidín Khalq (OMK) y Estados Unidos.
Esa formación enfrentada a las
autoridades de Teherán posee su sede en Iraq y Washington la
incluyó en una lista de agrupaciones terroristas.
Para Irán, una prueba de la
sinceridad de la Casa Blanca respecto a su enfrentamiento a la
violencia terrorista sería extraditar hacia Teherán a los jefes de la
OMK y no establecer buenas relaciones con ellos.
En ese sentido se pronunció
recientemente el general Rahim Safavi, comandante de los Guardias de
la Revolución Islámica, al referirse a esos antigubernamentales
que lucharon contra las instituciones iraníes desde 1986.
Estados Unidos no se ha referido al
asunto, pero recientemente aprovechó su ocupación para rumorar
sobre una supuesta infiltración de agentes iraníes en la comunidad
chiíta de Iraq, la cual rechaza la permanencia de las tropas del
eje anglonorteamericano en ese país.
Según fuentes del Comando Central de
las tropas invasoras, ubicado en el emirato de Qatar, las patrullas
en la frontera irano-iraquí que ejecutan los marinos
norteamericanos intentan evitar la infiltración de los agentes de
Teherán.
Los agresores se refirieron a la
posibilidad de que esos individuos promuevan disturbios en la
mayoritaria comunidad chiíta iraquí, con lo cual tratan de
tergiversar sobre la procedencia de las manifestaciones en su contra
escenificadas recientemente.
En ese contexto, Washington amenazó
con que no aceptará ninguna injerencia externa en la actual
coyuntura política iraquí, expresamente en la formación del nuevo
gobierno, repudiado de antemano por una parte significativa de los
ciudadanos.