RÍO DE JANEIRO, 24 de abril (PL).
— La atención de las autoridades y políticos de Brasil está
concentrada hoy en las expectativas del cambio de Secretario de
Seguridad en Río de Janeiro, víctima de la violencia incontrolada
del crimen organizado.
El secretario nacional de Seguridad,
Luiz Eduardo Soares, expresó que esa área se verá fortalecida por
el liderazgo que ejerce tanto en Río como en el país el ex
gobernador de ese estado y ex candidato presidencial en las últimas
elecciones, Anthony Garotinho, quien asumirá su cargo el lunes.
El ministro de Justicia, Marcio
Thomaz Bastos, quien este mediodía recibirá a Garotinho, dijo que
el gobierno federal va a trabajar porque todo salga bien con este
nuevo socio.
Soares abogó además porque el
estado de Río se sume al Sistema Único de Seguridad Pública
impulsado por el gobierno federal, porque la victoria de este
depende de la victoria de Río, y agregó: ''Estamos en el mismo
barco. Esperamos que el cambio sea el signo de un nuevo
comienzo".
En el momento en que Garotinho era
presentado para el cargo por su esposa, la gobernadora Rosinha
Matheus, por las principales avenidas de la ciudad circulaba
remolcado el último ómnibus incendiado por la delincuencia el
martes, con un gran cartel que proclamaba: "Con este son ya 267
ómnibus quemados en nuestra ciudad".
La cifra se refería, sin embargo, solo a los quemados a la empresa propietaria de este último, pues
el superintendente de la Federación de Transporte, Urquiza
Nóbrega, dijo que las depredaciones de ómnibus, iniciadas en 1999
y agravadas este año con más de 80 casos, suman ya más de 440
vehículos.
A la vez, según datos de la
Secretaría de Seguridad, desde comienzos del año pasado suman 190
los policías asesinados en la ciudad, aunque no se han divulgado
datos del total de víctimas inocentes —muchas veces niños— que
se registran en las frecuentes acciones de la delincuencia o en sus
enfrentamientos con la autoridad.
Desde hace años Río es la ciudad
más violenta de Brasil, pero la situación se agravó en los
últimos tiempos por la creciente actuación del narcotráfico, que
hizo notar su peso con las acciones que aterrorizaron a la ciudad
los días 24, 25 y 26 de febrero pasado, en vísperas del famoso
carnaval de Río.
Con altibajos, la delincuencia
organizada ha continuado hasta ahora atacando y matando policías,
quemando ómnibus en la vía pública, atacando hoteles, centros
comerciales y otros sitios, y obligando al comercio de distintos
barrios a cerrar sus puertas cuando lo dispone por cualquier motivo.
Por ello en los medios políticos de
Brasil la pregunta que prima hoy es si Garotinho (43 años)
avanzará unos peldaños más en su exitosa carrera política, o si
en este empeño perderá mucho o quizás todo lo avanzado.