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Demandan a gobierno de EE.UU. por violar derechos civiles
WASHINGTON, 23 de abril.—
La Unión Norteamericana por las Libertades Civiles (ACLU) demandó
al Gobierno en nombre de cientos de personas que han sentido
transgredidos sus derechos ciudadanos, algunas por el simple hecho
de ser pacifistas o críticos del Ejecutivo, informa Prensa Latina.
Los nombres de muchos
estadounidenses han aparecido en una lista negra elaborada por el
Buró Federal de Investigaciones, denominada en inglés no fly, para
impedirles acceder a vuelos en los aeropuertos del país bajo la
presunción de que son terroristas.
ACLU documentó su
reclamación con 339 casos de personas, quienes desde los atentados
del 11 de septiembre del 2001 han sido detenidas e interrogadas por
agentes federales en el aeropuerto internacional de San Francisco.
Por ejemplo, están los
casos de Rebecca Gordon y Janet Adams, dos activistas por la paz,
detenidas camino a Boston pues sus nombres figuraron en la relación
de no volar.
En otro incidente que
trascendió a la palestra pública, dos docenas de miembros de un
grupo llamado Acción de Paz de Wisconsin, incluidos un sacerdote,
una monja y estudiantes universitarios y de la enseñanza media,
fueron detenidos en Milwaukee cuando se dirigían a participar en
una protesta contra la guerra en Iraq.
Por otro lado, el FBI y
la Administración de Seguridad del Transporte se han negado a
discutir el tema con la prensa.
Abogados y
organizaciones civiles han denunciado a las autoridades por retener
información sobre la razón y los datos utilizados para incluir a
esas personas en las listas que les prohíbe volar.
Tal actitud viola —sostienen—
la Cuarta Enmienda de la Constitución.
ACLU presentó su
demanda bajo el Acta de Privacidad y el Acta de Libertad de
Información.
Mediante el Sistema
Informático Asistido de Previgilancia de Pasajeros (CAPPS II, en
inglés), la policía federal cataloga a los viajeros según
variantes de colores.
De esta manera, los
verdes pasan los controles rutinarios de seguridad ya establecidos
en los aeropuertos estadounidenses; los amarillos son chequeados con
mayor rigor, mientras que a los rojos se les prohíbe viajar.
Los niveles amarillo y
rojo se almacenarán durante 50 años, precisa la iniciativa.
Historiales financieros,
datos de comunicación y hasta las fichas sanitarias, se tienen en
cuenta para definir si una persona califica como presunto
terrorista.
La demanda plantea que
sin conocer los elementos mínimos sobre cómo un civil se puede
convertir en un posible terrorista, los norteamericanos no tienen la
posibilidad de decidir si la medida del Gobierno es acertada.
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