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Rafael Prado y
Suensy Menéndez
Sueño bohemio,
talentos reales
PEDRO DE LA HOZ
Nuevamente
La Habana acaba de atraer a profesores y alumnos de las academias de
ballet de diversas partes del mundo. Es esta una plaza
legítimamente ganada por los atributos de una escuela que goza de
fama a nivel mundial no solo por su parte más visible —el Ballet
Nacional de Cuba y su máxima figura, Alicia Alonso— sino por el
sistema docente que la sustenta y uno de cuyos exponentes, la
profesora Ramona de Saa resultó otra vez centro de animación del
encuentro.
Fue
en ese ámbito donde nos enteramos de uno de los triunfos de esa
escuela, acaecido hace poco tiempo en la isla caribeña de Saint
Kitts: la conquista del Gran Premio y del Premio al Mejor talento en
el Festival de las Artes convocado por las autoridades de ese país,
por parte de Suensy Menéndez, estudiante de la Escuela Nacional de
Ballet, con la obra Sueño bohemio, del coreógrafo Rafael
Prado.
Este logro internacional
viene a cuento debido a que fue precisamente en un anterior
encuentro de La Habana cuando bailarina y coreógrafo comenzaron a
transitar de los sueños hasta la exposición real de sus talentos.
Prado es un coreógrafo
que merece atención por su imaginación y el despliegue de recursos
técnicos-expresivos que revelan la posesión de un código propio. Sueño
bohemio ya había obtenido el premio de coreografía en el
Festival de Danza de la ciudad japonesa de Kobe, en un montaje del
Tokyo Ballet.
"A
mí me gusta trabajar con los estudiantes —confesó Prado a Granma—,
pues lo veo como una contribución a la formación de figuras que
darán continuidad a la excelencia de la Escuela Cubana de Ballet."
Por su parte, Suensy,
que tiene entre sus paradigmas a Alicia, habla del rigor con que los
profesores de la Escuela Nacional se empeñan en trasladar
conocimientos técnicos, artísticos y éticos.
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