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Conclusiones - Durante este último año, el Gobierno del Presidente George W. Bush ha recrudecido su política de agresión económica contra Cuba y ha mantenido, al igual que las administraciones precedentes, la aplicación de un bloqueo económico, comercial y financiero contra el pueblo cubano, en franca violación de las disposiciones adoptadas por la Asamblea General bajo el tema "Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero de los Estados Unidos contra Cuba". El gobierno ha dado pasos concretos para fortalecer con nuevas medidas el riguroso sistema de control que se aplica para verificar el cumplimiento de las medidas de bloqueo. - La aplicación de dicha política genocida continúa provocando sensibles daños a la economía y a las condiciones de vida de la población cubana. Sólo en lo que se refiere a pérdidas económicas, en las más de cuatro décadas en que se ha mantenido vigente, se superan ya los 70 mil millones de dólares. - Con su política de bloqueo, Estados Unidos continúa afectando la plena realización de derechos humanos básicos de los cubanos, como el derecho a la salud y a la alimentación. - La no objeción por parte de la Administración estadounidense a la venta de cierta cantidad de alimentos a Cuba, no puede ser interpretada como una flexibilización de su política de hostilidad hacia el pueblo cubano. Las compras tuvieron que efectuarse bajo condiciones de estrictas restricciones y superando numerosos obstáculos. - El propio Presidente Bush ha declarado que el bloqueo sigue en pie sin modificación alguna y que será reforzado. - Estados Unidos, mediante leyes como la Torricelli y la Helms-Burton, ha institucionalizado y sistematizado la aplicación extraterritorial de su bloqueo contra Cuba a terceros países. Por todo lo anterior, resulta de extraordinaria importancia que la comunidad internacional reafirme nuevamente de manera abrumadora su solicitud de que se ponga fin al bloqueo económico, comercial y financiero de los Estados Unidos contra Cuba. |
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