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4- Afectaciones en la
esfera de la exportación La aplicación del bloqueo económico, comercial y financiero por los Estados Unidos contra Cuba ha traído consigo innumerables efectos negativos en la esfera de la exportación y los servicios. El comercio exterior cubano, ha tenido cuantiosas pérdidas debido a esta criminal política. Sólo el año pasado, se hicieron erogaciones adicionales de 515.58 millones de dólares por concepto de diferencias de precios, condiciones adversas para el financiamiento y el transporte, encarecimiento de los seguros y fletes, etc. Uno de nuestros principales productos de exportación, el azúcar crudo, ha sido uno de los más afectados por el bloqueo. Con la cancelación de la cuota azucarera de Cuba en el mercado de los Estados Unidos a inicios de la década de 1960, la economía cubana sufrió un duro golpe. Baste solo decir que los EE.UU. importaban de Cuba alrededor del 58.2% del total de sus importaciones de azúcar, lo cual representaba el 80% del total de ingresos de la economía cubana. El bloqueo imposibilitó, además, el acceso del azúcar cubano a la Bolsa de Café, Azúcar y Cacao de Nueva York, la cual establece el precio de referencia para las exportaciones de azúcar crudo a escala mundial. Esto se traduce en pérdidas económicas y de competitividad, que han provocado en el período 2001-2002 daños a la economía por 193.9 millones de dólares. En mayo de 1982, el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), estableció un nuevo Sistema de Cuotas por países para la importación de azúcar con destino al mercado estadounidense. Actualmente, 40 países productores de azúcar mantienen la comercialización por medio de cuotas azucareras estadounidenses, lo que les garantiza precios de alrededor de 21 centavos por libra, cifra cuatro veces superior a la del mercado mundial, cuyo carácter es crecientemente residual. A Cuba le hubiera correspondido ubicar el pasado año en el mercado estadounidense alrededor de 918,180.23 TM. Dada la imposibilidad de acceder a dicho mercado, el país tuvo que vender su azúcar a los precios que pudieron ser negociados, provocando una afectación de 177.3 millones de dólares. Otro de los productos líderes en las exportaciones cubanas, el níquel, continúa afectado por las medidas del bloqueo. Se mantiene la prohibición de importación a los Estados Unidos de cualquier mercancía que contenga total o parcialmente un componente de origen cubano o que haya sido elaborado con el níquel de Cuba. Por esta razón, solamente en el año 2001 hubo pérdidas de 5.4 millones de dólares. Este sector también se ha visto afectado por otros factores que adicionalmente han ocasionado gastos por valor de 8.6 millones de dólares, a saber, el uso de intermediarios para colocar el producto en el mercado mundial, los obstáculos en la realización de embarques periódicos por medio de líneas internacionales regulares de buques, la lejanía de los mercados y la limitada concurrencia de proveedores dispuestos a comerciar con Cuba, entre otros. Una actividad del comercio exterior estrechamente vinculada a la producción de alimentos y a la salud, es la importación de productos químicos. Por ejemplo, en el caso de los fertilizantes, el bloqueo ha obligado al país a pagar hasta 47.0 dólares adicionales por tonelada métrica por encima de los niveles del mercado, lo que significó en el año 2001 un gasto adicional de 2.3 millones de dólares. En este sentido, la lucha contra plagas como la Broca del Cafeto, el Thrips palmi y el Ácaro del Vaneado del Arroz, que según todas las evidencias fueron introducidas intencionalmente en la agricultura cubana, ha enfrentado obstáculos importantes al ser adquirida por una compañía de los EE.UU. la firma que tradicionalmente vendía a nuestro país los pesticidas necesarios para su control biológico. En la última década, la industria turística cubana tuvo un importante desarrollo, que la ubicó como la principal fuente de ingresos de la economía nacional. Este desarrollo se ha tenido que realizar en condiciones hostiles debido al recrudecimiento del bloqueo. Muchos son los sectores que inciden en dicha industria y que no escapan de los efectos negativos de esta política. Particularmente en la rama hotelera, vale la pena mencionar un ejemplo ilustrativo: Hilton International Group plc, cuya casa matriz está en Inglaterra, tuvo que retirarse de negociaciones ya avanzadas para administrar dos hoteles de la empresa mixta Quinta del Rey S.A. en Cayo Coco y La Habana. Hilton International comunicó al Ministerio de Turismo cubano, que sus abogados estimaban que las autoridades estadounidenses considerarían el negocio propuesto como una violación de la Ley Helms-Burton, dado que todas las operaciones de dicho grupo se rigen dentro y bajo el marco de Hilton International Corporation, subsidiaria de los Estados Unidos. De haberse concretado estas negociaciones, el país hubiera obtenido en 25 años, alrededor de 107.2 millones de dólares. Cuba es una vía ideal para el paso de los cruceros que recorren el Caribe. Sin embargo, no puede participar de los beneficios que generarían estos servicios, a partir de las prohibiciones que se aplican a las Compañías de Cruceros como resultado de la Ley Torricelli. Entre diciembre del 2001 y marzo del 2002, la compañía europea Festival Cruise Lines basificó uno de sus mayores barcos, el Mistral, en La Habana como puerto madre, desde donde comenzaba semanalmente sus recorridos. La ruta de este crucero es una de las más de veinte que contiene el catálogo de esa compañía. Por esta razón, se vio sometida a grandes presiones para que suspendiera ese itinerario, y fue obligada a incluir en su catálogo, para la temporada mayoÄdiciembre del 2002, la advertencia: "Estos cruceros no pueden comercializarse en Estados Unidos de América". Asimismo, con la adquisición de la Costa Cruciere, por la empresa Carnival Corporation, compañía de capital norteamericano, se impuso por los Departamentos de Estado y del Tesoro de los Estados Unidos la terminación del Proyecto Cuba, lo que ha implicado pérdidas de alrededor de 62.2 millones de dólares, que incluye la congelación del programa de inversión para remodelar el muelle Sierra Maestra. En adición a las restricciones que hemos abordado, la legislación norteamericana sobre el bloqueo instituye la prohibición a los ciudadanos estadounidenses de viajar a Cuba, medida que es violatoria del derecho constitucional de los ciudadanos norteamericanos de viajar libremente a cualquier país. Los adversos efectos que esta medida genera en la industria turística son considerables. El presidente de la American Society for Travel Agencies (ASTA), en visita a Cuba durante el mes de abril del presente año, declaró que las proyecciones de su organización arrojaban que de levantarse las prohibiciones a los viajes, en el primer año posterior a esa decisión arribarían a Cuba un millón de estadounidenses, y cinco años después, esa cifra se habría elevado a cinco millones de turistas de ese origen. La implementación de estas medidas trae consigo la imposición de multas y otras sanciones de carácter penal, que han sido recrudecidas por la presente Administración. Ejemplo de ello es el notable incremento de las multas que han sido impuestas a ciudadanos norteamericanos por viajar a Cuba sin la debida autorización. Solamente en el 2001, la División del Departamento del Tesoro que investiga los viajes a Cuba, impuso 698 multas por valor de 7 500 dólares cada una a ciudadanos estadounidenses, 520 más que en el año 2000. El 15 de marzo del 2002, en una audiencia del Comité de Asignaciones del Senado de los Estados Unidos, el Secretario del Tesoro, Sr. Paul O'Neill, reconoció que "si la Administración Bush aprobara la reducción de recursos destinados a perseguir y multar a ciudadanos estadounidenses que viajan a Cuba, esos recursos serían mejor empleados en la lucha contra el terrorismo". Horas más tarde, ante la presión del lobby cubano de Miami, la Casa Blanca emitió un comunicado donde explicaba que el Secretario O'Neill apoyaba la política de la Administración en relación con los viajes a Cuba, y que sus palabras no tenían la intención de promover un cambio con relación a esta. (3) La aviación civil es un eslabón imprescindible en la obtención de ingresos por el turismo. La política mantenida por las diferentes administraciones estadounidenses, violatoria de las normas y preceptos del Convenio sobre la Aviación Civil Internacional (Convenio de Chicago), y en particular de lo referido en su Artículo 44, relativo a los fines y objetivos del Convenio, demuestra el intento de aislar a Cuba del sistema internacional. Las restricciones expuestas en el Informe que enviara Cuba el año pasado (4) se mantienen, y han provocado, hasta mayo del 2002, pérdidas equivalentes a 153.6 millones de dólares. De estas restricciones, pudieran destacarse la imposibilidad de adquirir y arrendar aviones de alta eficiencia; de acceder a nuevas tecnologías en materia de comunicaciones, navegación aérea y estaciones de radiolocalización; restricciones en el uso de nuestras aerolíneas de los Sistemas de Reservación por Computadora (SRC) tales como SABRE, GALILEO y WORLDSPAN; la exclusión de las líneas aéreas cubanas de los servicios de proveedores estadounidenses de combustible de aviación, entre muchas otras. Lo expuesto en esta Sección confirma el impacto nocivo de la aplicación de la política de bloqueo sobre la economía cubana, y permite tener una imagen de los sacrificios y limitaciones a los que el pueblo cubano se ha enfrentado por más de cuarenta años. Si sumamos las afectaciones del año 2001 sólo en 9 sectores de la economía cubana, éstas ascienden a la nada despreciable cifra de 643 millones de USD. ___________________________________________ (3) "O'Neill Veers From Bush Policy", The Associated Press, 15 de marzo del 2002. (4) Informe del Secretario General "Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba", A/56/276, 7 de agosto de 2001. |
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