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31/10/2002
Portada de hoy

3- Afectaciones en las esferas de la Salud, la
Alimentación y la Educación

Desde el inicio de la aplicación del bloqueo a Cuba, en los albores de la década del sesenta, el Sistema de Salud y Educación, y la realización del derecho a la Alimentación del pueblo cubano han sido objetivos priorizados de las agresiones norteamericanas. Las acciones dirigidas a crear condiciones que promuevan el hambre y las enfermedades y con ello socavar el apoyo popular a la Revolución Cubana, han figurado de manera constante en los planes y programas concretos de la guerra sucia contra Cuba.

3.1 Salud

El bloqueo y la política hostil de sucesivos gobiernos norteamericanos, han causado graves daños al Sistema Nacional de Salud cubano, entorpeciendo la adquisición de tecnologías, medicamentos, materias primas, reactivos, medios de diagnóstico, equipos y piezas de repuesto, así como medicamentos para el tratamiento de enfermedades graves, traumatizantes y penosas como el cáncer, entre otras.

El bloqueo ha causado
graves daños al sistema 
de Salud cubano,
entorpeciendo la
adquisición de tecnologías 
y medicamentos.

Las consecuencias de estas carencias en muchos casos han resultado dramáticas, no sólo por el sufrimiento humano de los pacientes y sus familiares, sino porque el personal médico se ha visto imposibilitado de salvar una vida o aliviar una dolencia.

Cuba ha denunciado reiteradamente los daños ocasionados al sistema de Salud cubano por el bloqueo de los Estados Unidos, lo que continuaremos haciendo mientras perdure esta política genocida. En este informe, se referirán algunos casos que ilustran las consecuencias referidas. Sin embargo, conviene llamar la atención sobre uno de estos ejemplos, que bastaría por sí solo para demostrar lo que se afirma:

La Fiscalía Federal, bajo la dirección del Departamento de Justicia de Estados Unidos, declaró culpable al ciudadano canadiense James Sabzali y a los estadounidenses Donald E. Brodie y Stefan E. Brodie, ejecutivos de la compañía Purolite por "violar el bloqueo contra Cuba". Tras cinco años de investigaciones sobre sus negocios con nuestro país, el Sr. Sabzali podría enfrentar hasta 205 años de cárcel.

¿Acaso el Sr. Sabzali vendió a Cuba algún producto que fuera un secreto estratégico de ese país? Nada más lejos de la realidad. Aunque parezca insólito, el delito que se imputa a los ejecutivos mencionados es haber vendido a nuestro país los materiales empleados para purificar el agua potable que se suministra a la población para su consumo directo.

Otro ejemplo que amerita ser comentado por su impacto negativo en la salud del pueblo cubano, es el siguiente:

La firma norteamericana "Rashkind" produce un catéter denominado "catéter balón" utilizado en la fetostomía, procedimiento pediátrico de gran complejidad. Cuba, al no poder comprarlo en los Estados Unidos, tiene que importarlo de Canadá, provocando que el precio de 110.00 dólares por unidad se incremente a 185.00 dólares, sin contar el costo de transportación.

Existe un grupo numeroso de medicamentos directamente relacionados con la supervivencia de los pacientes, tales como antibióticos, antimicóticos y reguladores inmunológicos, producidos por firmas norteamericanas, que no están disponibles en nuestras salas de terapia, porque oficialmente no pueden ser importados desde ese país ni comprados a terceros.

Cuba no puede adquirir tecnologías de punta que controla Estados Unidos como la Diálisis Peritoneal Continua Ambulatoria para el Programa de Atención al Paciente Renal Crónico, inmunosupresores modernos como el FK506, el Micofenolato Mofetil, y los Dializadores con membranas sintéticas, entre otras tantas.

Algunas Compañías como Baxter, Healthcare, Drake Willock, Vitalmex Interamericana S.A., proveen sus productos en mercados cercanos con alto desarrollo tecnológico. Sin embargo, tienen prohibido vender equipos, materiales gastables y accesorios a Cuba. Las máquinas de diálisis reconstruidas y otros equipos para los cuidados terciarios, si pudieran adquirirse en los Estados Unidos, ahorrarían a Cuba entre un 66% y un 75% del costo de una máquina nueva.

La Compañía norteamericana One-Lambda, produce lo que los médicos cubanos consideran el más útil kit para los tipajes HLA (Histocompatibility Lymphocyte Antigen), esenciales para determinar la compatibilidad de un candidato a trasplante de riñón con los posibles donantes. Cuba no puede comprar estos kits, que permiten hacer las pruebas de 70 especialidades y requieren solamente de 2 a 3 ml de sangre del paciente.

En abril del 2001, la División de Vitaminas de Roche informó que el Gobierno norteamericano no le permitía despachar directa o indirectamente ningún producto manufacturado en ese país con destino a Cuba. La firma Roche solamente produce la Vitamina A (Acetato) en los Estados Unidos, por lo que el contrato fue cancelado. Algo similar ocurrió con la firma Anaquim, suministradora de pegamento para las etiquetas de los frascos utilizados en hemoderivados, la cual también canceló su contrato con Cuba.

Las limitaciones en esta esfera han constituido una seria amenaza para la salud de la población cubana, provocando serias dificultades para el enfrentamiento de enfermedades como la hepatitis, las enfermedades del tracto gastrointestinal y el dengue. Desde agosto del año 2001, el Gobierno cubano ha tratado de obtener ofertas de plaguicidas para combatir el mosquito Aedes aegypti, transmisor del dengue, y por el solo hecho de que la planta productora de la misma se encuentra en territorio norteamericano, se nos ha negado el derecho a su adquisición.

Esta realidad no es nueva. En 1981, y ante una epidemia de dengue hemorrágico introducido en Cuba por un agente de los grupos terroristas que aún hoy actúan contra Cuba desde los Estados Unidos, el Gobierno norteamericano también negó al Gobierno cubano la compra de insumos y equipos para la lucha contra esta peligrosa enfermedad. Baste solo recordar que, víctimas de esa epidemia, fallecieron 151 personas, de ellas 101 niños.

Son múltiples las afectaciones ocasionadas en el desarrollo de nuestros recursos humanos en el área de la salud, por las restricciones y prohibiciones al intercambio científico y los obstáculos para la obtención de financiamiento para programas de investigación y superación profesional. Se mantiene la negativa reiterada de visas a científicos cubanos para viajar a EE.UU., se continúa limitando el acceso a información científica, la participación de los investigadores cubanos en actividades, cursos y eventos de este tipo, así como se mantiene la prohibición a personalidades norteamericanas de la ciencia de viajar a Cuba.

El ejemplo más reciente es el caso de investigadoras del Centro de Inmunología Molecular, especializadas en el desarrollo de nuevos tratamientos (vacunas y anticuerpos) contra el cáncer, quienes debían viajar a la ciudad de Orlando, en la Florida, para participar en el Encuentro Anual de la Sociedad Americana de Oncología Clínica, que se realizaría entre el 18 y el 21 de mayo. Solo en los últimos dos años, el Gobierno de Estados Unidos ha negado visas en más de 6 ocasiones a científicos de dicho Centro.

Como se indicó anteriormente, a fines del año pasado el gobierno norteamericano no objetó la venta a Cuba de algunas cantidades de medicinas y materias primas para producirlas.

Sin embargo, lo cierto es que la empresa importadora de medicamentos e insumos médicos, "MEDICUBA", contactó con 17 firmas y entidades norteamericanas con solicitudes de medicamentos que se requerían con urgencia para reponer las reservas movilizadas en función de las afectaciones provocadas por el huracán Michelle y la respuesta no fue satisfactoria.

De las 17 firmas contactadas: 8 no respondieron, 4 expresaron interés, pero no llegaron a ofertar, 1 señaló que no podía ofertar porque no tenía instrucciones de su gobierno (Pharmacia & Upjohns) y las otras 4 ofertaron, pero no se pudieron concluir las operaciones, ya que los precios eran excesivamente altos en relación con los del mercado mundial, excepto en un producto, en el que se desestimó la operación por lo dilatado de las negociaciones.

Cuba considera que las razones de este comportamiento hay que buscarlas, no en una negativa posición de estas compañías hacia el comercio con Cuba, sino en la existencia durante varias décadas de prohibiciones draconianas y de un sofisticado sistema gubernamental para perseguir y sancionar severamente cualquier mínima seña de desobediencia, que aún hoy provoca temor entre las compañías norteamericanas y les impide intentar vender medicamentos a Cuba, aun bajo el anticuado e inoperante sistema de licencias.

3.2 Alimentación

Como ya se mencionó, una de las esferas que tradicionalmente ha sido afectada por las restricciones impuestas por el bloqueo de los Estados Unidos contra Cuba, es la de las importaciones de productos alimenticios con destino a la población y al consumo social, lo que limita la cantidad y calidad de éstos e incide directamente en el nivel alimentario y nutricional de los cubanos y por ende, en su salud.

Las importaciones de productos
alimenticios con destino a la población y 
al consumo social se han visto encarecidas
por diferencias de precios y grandes
distancias que debían recorrer los alimentos.

Las afectaciones a nuestra economía durante el año 2001 en este importante sector como consecuencia del bloqueo se elevaron a 233.7 millones de dólares.

De esta cifra, 103.0 millones de dólares corresponden a las afectaciones registradas en las importaciones de los alimentos básicos de la dieta de la población, cuyos precios internos de venta son subsidiados por el Estado, así como los asignados al consumo social gratuitamente en centros escolares, hospitalarios, círculos infantiles y hogares de ancianos, entre otros.

Esta cifra de incidencia tan sensible, se desglosa de la forma siguiente:

38 millones de dólares por concepto de diferencia de precios con relación a otros mercados, los únicos que estaban a nuestro alcance y cuyos costos en tales circunstancias se elevaban artificialmente;

30 millones en costos de transportación debido a las enormes distancias que debían recorrer los alimentos procedentes de otros mercados; y

35 millones por los costos financieros de las operaciones, considerablemente elevados a causa del bloqueo.

Adicionalmente, al mantenerse en vigor por espacio de 40 años de manera ininterrumpida, la imposibilidad para el país de realizar operaciones en dólares estadounidenses en el mercado internacional, se incrementa notablemente el costo de las transacciones, teniendo las entidades cubanas que asumir las fluctuaciones de las monedas y las comisiones que cobran los bancos por este tipo de servicio. Por tal motivo y sólo para que se tenga una idea, si bien los costos de los créditos para la importación de alimentos en el mercado internacional ascienden aproximadamente a un 6%; a Cuba se le aplica entre un 9% y un 15%, como consecuencia de los riesgos a que se exponen los bancos y los proveedores que nos ofrecen financiamiento. Ello significa sustanciales erogaciones adicionales cada año.

Por otra parte, la obligatoriedad de que las operaciones se realicen en una sola dirección, impidiendo cualquier exportación de Cuba hacia los EE.UU., implica que habría podido incurrirse en ahorros sustanciales, si los buques pudiesen regresar con cargas de exportaciones cubanas hacia ese país. De hecho, a modo de ejemplo, en el caso de las cargas a granel, podría registrarse un ahorro de aproximadamente el 36% en los costos de transportación, debido a que se realizan erogaciones del orden de 15,50 dólares por TM por concepto de flete, cuando la cifra pudiera reducirse a aproximadamente unos 10,00 dólares por TM, si los barcos pudieran tomar cargas de retorno hacia los EE.UU.

Por si no resultara suficiente la prohibición a las exportaciones cubanas hacia el mercado de EE.UU., hay que significar que las licencias emitidas por el Departamento del Tesoro para autorizar a los buques de cualquier nacionalidad a transportar los alimentos cuya exportación a Cuba haya sido aprobada por las agencias del gobierno de EE.UU., impiden explícitamente la carga de cualquier producto en puerto cubano, no sólo al mercado de EE.UU., sino cualquiera que fuese su destino.

A lo anterior, habría que añadir el hecho de que la visita de cada empresario de EE.UU. a Cuba para sostener negociaciones directas con sus contrapartes, requiere de la correspondiente licencia del Departamento del Tesoro para autorizar el viaje.

Como se aprecia, puede afirmarse que las erogaciones adicionales ocasionadas por el impacto del bloqueo en las importaciones de alimentos que Cuba realiza, son del orden del 20 al 25% de su valor total, tratándose de recursos que pudieran ser destinados a la importación de mayores volúmenes de leche en polvo, carne de ave, productos de soya, y otros igualmente fundamentales para la alimentación de niños, ancianos y enfermos.

En otras palabras, si Cuba pudiera desarrollar el comercio con los EE.UU. bajo condiciones normales desde todo punto de vista (posibilidades de financiamiento, condiciones de transportación, y libre de requisitos de licencias) podría incrementarse el nivel de compras de alimentos a los agricultores norteamericanos en más de 500 millones de dólares por encima de las compras que pueden realizarse mediante las licencias actuales.

Si como se proyecta, las importaciones de alimentos para satisfacer el consumo de la población, el consumo social y el del turismo, crecieran en los próximos 5 años hasta llegar a niveles de entre 1 200 y 1 500 millones de dólares, los beneficios de los agricultores norteamericanos y los consumidores cubanos serían conside-rables en ambos sentidos.

Las afectaciones económicas ocasionadas por el bloqueo también han repercutido negativamente en la avicultura y la ganadería del país.

El consumo de carne de ave y huevos se ha visto drásticamente afectado. Las propias fuentes norteamericanas reconocen en sus estadísticas sobre el desarrollo de la Industria Avícola Mundial que en Cuba, el consumo de carne de ave y huevos durante 1990 era de 12.2 kg y 10.3 kg per cápita respectivamente. Sin embargo, en el año 2001, el consumo en estos renglones se estimó en 7.1kg y 5.1kg per cápita, lo que evidencia un deterioro en el consumo de estas importantes fuentes de proteínas por parte de la población cubana.

El bloqueo impide el acceso de la avicultura cubana a la alta tecnología desarrollada por los Estados Unidos, lo que afecta la capacidad para incrementar el rendimiento en la producción de huevos y de carne de ave. El impacto directo del bloqueo en la producción avícola ha sido del orden de los 59.6 millones de dólares anuales. La búsqueda de mercados distantes de materias primas para la producción de piensos avícolas, entre ellos cereales y harina de soya, representaron costos adicionales de 14.3 millones de dólares, que habrían podido emplearse en la producción de 250 millones de huevos adicionales cada año.

La producción porcina también se ha visto seriamente afectada. En la actualidad, Cuba sólo produce un 50% de este tipo de carne en comparación con la que lograba producir en la década de 1980, como consecuencia del déficit alimentario que padece la masa porcina, así como por la imposibilidad de disponer de créditos para financiar el desarrollo de esta rama.

Si bien Cuba se encuentra entre los primeros productores y exportadores de cítricos a escala mundial, los productos citrícolas y sus derivados, a consecuencia del bloqueo, quedan totalmente excluidos del mercado norteamericano, lo que provoca pérdidas de 4.5 millones de dólares anuales por concepto de precios y fletes.

En resumen, las acciones dirigidas a afectar el consumo y comercio en materia de alimentos, han sido componentes medulares en el diseño de la política de bloqueo hacia Cuba, con el objetivo de que las limitaciones y necesidades de la población provoquen un clima de insatisfacción popular e inestabilidad interna.

3.3 Educación

La guerra económica contra Cuba por más de cuarenta años ha originado cuantiosas pérdidas al sistema educacional. Múltiples han sido las afectaciones al aseguramiento material de las escuelas cubanas, en aspectos tan sensibles como los libros de texto, lápices y libretas, uniformes escolares, medios para la educación artística y el deporte escolar, entre otros.

Pese a los efectos adversos
del bloqueo, el Gobierno
cubano ha priorizado la
asignación de recursos para
mantener todas las escuelas.

Estas afectaciones han generado efectos negativos en las posibilidades de un mayor desarrollo de habilidades y capacidades de los niños y jóvenes cubanos, que han sido sólo superadas mediante la inventiva y perseverancia de un claustro de profesores altamente calificado y profundamente comprometido con su labor.

Esta política genocida ha tratado de impedir a toda costa el acceso de Cuba a las nuevas tecnologías, a los avances de la ciencia y la técnica, y a las fuentes de financiamiento y créditos para el desarrollo a través de organismos e instituciones financieras internacionales. Se ha pretendido negar la posibilidad de introducir las técnicas de computación en las escuelas, bloqueando los intentos de acceder a los mercados y a las experiencias de otros países, así como se ha entorpecido toda gestión del Estado cubano dirigida a la adquisición de equipamiento para los centros escolares.

El recrudecimiento del bloqueo en la pasada década agudizó las limitaciones y restricciones de la actividad educacional. Un claro ejemplo de ello es que la cantidad de libretas y lápices que se distribuyeron en el curso escolar 2001-2002, alcanzaron sólo el 50% de los niveles de distribución de 1989.

El poder de compra del financiamiento disponible para la importación de medios y recursos destinados a las escuelas cubanas, disminuyó entre un 25 y un 30%, como resultado de tener que adquirir dichos medios en mercados lejanos, y en ocasiones a precios superiores por las restricciones que el bloqueo impone a Cuba.

Un ejemplo evidente es que durante el año 2001 se ejecutaron importaciones por valor de 19 millones de dólares para adquirir la base material de estudio y de vida de las escuelas cubanas. Al tener que ser traídas de mercados lejanos, Cuba se vio obligada a pagar fletes en exceso, calculados en un 20% del total de esas importaciones, que hubieran permitido adquirir 37 millones de libretas o 185 millones de lápices adicionales.

Pese a los efectos adversos del bloqueo, el Gobierno cubano ha priorizado la asignación de recursos materiales y financieros indispensables para mantener todas las escuelas abiertas y funcionando en cada curso escolar.

Sólo en el año 2001 se destinaron más de 2 300 millones de pesos, al Presupuesto de Gastos de la Educación, lo que representó el 8.1% del PIB cubano y el más alto presupuesto de toda la historia del país.

Cabe destacar, asimismo, que a pesar de todas estas limitaciones y obstáculos, desde el año 2000 se han iniciado programas tales como la Universidad para Todos, el Programa Audiovisual para niños, adolescentes y jóvenes, la creación y ampliación del número de centros de video y de computación comunitarios para alumnos y pueblo en general, la formación masiva de trabajadores sociales e instructores de arte para laborar en las escuelas y comunidades, la preparación general e integral de jóvenes entre 17 y 29 años desvinculados del estudio o el trabajo y otros. Se trabaja intensamente para alcanzar el objetivo de que cada aula de enseñanza primaria y secundaria no tenga más de 20 alumnos por maestro.

En el caso de los Programas de Computación Educacional y de Desarrollo de Programas Audiovisuales y Software Educativos, se ha realizado un significativo esfuerzo para dotar a todas las escuelas de los recursos necesarios, por lo que se han adquirido y distribuido más de 60 mil computadoras, decenas de miles de televisores a color y equipos de video, así como se han preparado unos 12 mil maestros y profesores para impartir clases de computación a niños, adolescentes y jóvenes.

Estos programas han llegado a las zonas más apartadas del país. Unas 2 000 escuelas a las que no había sido posible llevar la electricidad, fueron equipadas con paneles solares y con los equipos necesarios para la formación integral de los niños.

Sólo por la férrea voluntad política del gobierno cubano y sus esfuerzos por lograr una preparación integral de la población, es que ha sido posible alcanzar un nivel educacional superior al de muchos países de la región, reconocido así por agencias de las Naciones Unidas, tales como la UNESCO y el UNICEF.

31/10/2002

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