Nacionales
Internacionales
Culturales
Deportivas
05/11/2002
Portada de hoy

La universidad que Mella soñó

PASTOR BATISTA VALDÉS

Por estos días, cuando para miles de trabajadores de la industria azucarera el estudio ha pasado a ser opción de empleo real, y mientras cada vez más cubanos se interesan en los cursos del Canal Educativo de la televisión y en programas como Universidad para Todos, acude a mi memoria la imagen de Julio Antonio Mella.

Quizás la razón esté en que precisamente por estos días de noviembre, pero del año 1923, echó a andar la Universidad Popular José Martí (UPJM), organizada por Mella y otros revolucionarios, en favor de la cultura del pueblo, como "un camino abierto para obtener un futuro mejor".

La idea había nacido en el Primer Congreso Nacional de Estudiantes, para llevar el conocimiento a aquellos humildes trabajadores sin posibilidades de acceso, como sí las tenían los hijos de encumbradas familias, a las aulas universitarias o de otras enseñanzas.

Dirigida por un Consejo o Junta con Mella al frente, la UPJM radicó inicialmente dentro del propio recinto universitario, estructurada en dos grandes secciones que facilitaban la atención diferenciada a los obreros sin alfabetización y a los que ya tenían ciertos conocimientos.

Convencidos de la misión histórica del proletariado, para Mella, Sarah Pascual, Rubén Martínez Villena, Gustavo Aldereguía y otros profesores de la naciente Universidad Popular, estaba claro que junto a la gramática, biología, matemática, geografía, literatura..., se imponía el progresivo dominio de la historia, el derecho, la legislación obrera y otras materias y doctrinas sociales, como la del socialismo científico, necesarias para enfrentar "la cultura hipócrita y oficial" de aquel momento, "revolucionar las conciencias de Cuba y formar una nueva sociedad".

Aquel proyecto no solo aseguraba clases. Eco de la rica cultura enraizada en los trabajadores, se organizaban veladas artísticas, reuniones, discusiones de temas ideológicos, conferencias como las impartidas por el propio Mella acerca del peligro que engendraba el capitalismo yanki, llamamientos a los trabajadores, actividades de solidaridad con otros pueblos...

Como era de esperar, ese ambiente en nada agradaría a la casta gobernante y sus secuaces, quienes intensifican de tal modo su hostigamiento sobre alumnos y profesores que la Universidad Popular tiene que pasar a los sindicatos, donde sigue consolidando el nexo de los jóvenes intelectuales con la clase obrera y convirtiéndose en escuela de revolucionarios, incluso con Mella exiliado en México, desde donde mantiene vínculos con la institución.

Vigilada por la policía secreta desde 1925, por órdenes de Gerardo Machado, acusada luego por la Secretaría de Gobernación de "peligroso foco de propaganda comunista", y prohibido su funcionamiento en toda Cuba, la Universidad Popular es clausurada en 1927.

Desde México, Mella escribiría: "Las aulas se han cerrado, pero las páginas de los libros se abren... Muchos han caído. Muchos más caerán. Pero todavía no se ha matado una sola idea, un solo principio".

Setenta y cinco años después de su cierre, aquel proyecto crece y se extiende, mediante sedes universitarias en los municipios, nuevas plazas al alcance de los sindicatos, capacidades para jóvenes desvinculados del estudio y del trabajo, cursos de historia, idiomas, ortografía, apreciación de las artes, geografía y otras disciplinas; así como tribunas abiertas, mesas redondas y otras experiencias que han convertido al país en una gigantesca universidad, y en alumnos a más de once millones de personas.

Por su esencia popular, esta es la misma universidad que, "con satisfacción de analfabeto triunfante", como dijera Mella, creyeron matar en 1927. (Bibliografía: J. A. Mella, Biografía y Mella y la Revolución de Octubre)

05/11/2002

Subirtop.gif (129 bytes)

Portada de hoy