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05/11/2002
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Confesiones de Spielberg

ROLANDO PÉREZ BETANCOURT

Derrochando un excelente estado anímico
—directo del aeropuerto a la conferencia de prensa en el Hotel Nacional—, el director norteamericano Steven Spielberg dijo en los minutos finales de su bien aprovechado encuentro de treinta minutos, que esperaba que en un futuro cercano el bloqueo que mantiene el gobierno de Estados Unidos contra Cuba "no exista".

Como era de esperar, el interés de la prensa se movió entre la significación de este viaje de Spielberg y diferentes aspectos relacionados con su vasta obra cinematográfica. Acerca del primer tema, dijo que estaba muy honrado de la invitación efectuada por el ICAIC para sostener intercambios culturales, conocer a cineastas, artistas, y al pueblo de Cuba, "un país que he admirado desde hace mucho, que tiene una cultura muy rica y hace muy buenos filmes".

Foto: RICARDO LÓPEZ HEVIASpielberg, ayer, 
en el Hotel Nacional.

Estoy aquí para comprender este país mejor y no solo mediante documentales y libros, señaló Spielberg antes de abogar por el levantamiento del bloqueo.

Aunque su estancia en Cuba era mínima en el instante de celebrarse la conferencia, el destacado cineasta confesó que cuando venía por la carretera desde el aeropuerto, tras contemplar el paisaje, le confesó a su esposa, la actriz Cate Capshaw, que "realmente me gustaría hacer un filme aquí". En tal sentido, dijo que después de ver varias películas cubanas había llegado a la conclusión del dinamismo presente en sus guiones.

Spielberg se refirió a su interés de visitar la Comunidad Hebrea y conocer a aquellos supervivientes del holocausto que encontraron asiento en tierra cubana. Recordó que su película testimonial sobre el asunto recoge entrevistas realizadas en 67 países, incluyendo a Cuba.

Acerca del tema de los efectos especiales, tan presentes en sus filmes, consideró que estos no deben ser nunca lo más importante de una cinta. "Una buena historia es lo decisivo", dijo, y recalcó que cuando el efecto especial es detectado por el espectador, ahí mismo la película se viene abajo.

Refiriéndose a su última película en cartelera, y que tendrá su premiere hoy en Cuba, dijo que en Minority Report expresa temores muy suyos sobre el futuro de la humanidad y el peligro de la tecnología descontrolada. A su protagonista, Tom Cruise, lo considera no solo una estrella sino un gran artista.

Aunque algunos no me consideran un intelectual —dijo Spielberg en medio de una sonrisa— el papel que estos pueden jugar es de mucha responsabilidad para evitar una gran guerra que muchos debemos temer. Se refirió al estremecedor impacto que en todas partes provocaron los acontecimientos del 11 de septiembre del 2001 y cómo con ellos el terrorismo le declaraba la guerra al mundo. "Solo el tiempo —sentenció— dirá cómo serán los rumbos de nuestras vidas".

Spielberg confesó también que su muy elogiada imaginación se la debía a su padre y a los contactos establecidos con él durante la niñez. Al principio hacía filmes para una audiencia —dijo—, pero a medida que fue conociendo mejor al mundo incorporó asuntos muy propios y realizó esas obras también para él. De la selección de las películas que integrarán el programa denominado El cine de Spielberg, un Festival en Cuba, dio a conocer que había respondido a que todas ellas tenían un mismo editor, compositor y director de fotografía.

¿Le habría gustado a Kubrick la interpretación que hizo Spielberg de la historia concebida por el primero para Inteligencia Artificial?

Kubrick no estaba contento ni con él mismo —opinó Spielberg—, pero creo que sí, que hubiera estado feliz.

¿Un nuevo Indiana Jones?

El cuarto, para el 2004.

¿Y en cuanto al mundo de los niños presente en sus filmes?

Siempre es divertido sentirse como un niño —dijo este cineasta amable y de sonrisa fácil en su primer día de confesiones.

05/11/2002

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