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31/10/2002
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Mesa Redonda Informativa

Masacres israelíes y avidez bélica 
de Washington

Joaquín Rivery Tur

Basta ver los titulares de la enorme concentración de armas que ha desplegado Washington alrededor de Iraq y leer unas líneas sobre la denuncia del desarrollo de nuevas armas químicas y biológicas por Estados Unidos y Gran Bretaña para percatarse de un solo golpe de que el gobierno de Bush no está preocupado en lo más mínimo ante los pretextos que necesita una agresión a un país débil. Tiene avidez de guerra.

Mientras, Israel mantiene su política de genocidio de la población palestina en la Franja de Gaza y en Cisjordania, donde muchas veces los niños son blanco de los disparos israelíes, junto con la destrucción de las casas de los palestinos.

Se trata de una violencia sin límites contra un pueblo, y, por supuesto, genera otra violencia nacida en el sentimiento de impotencia de las víctimas, que a veces prefieren inmolarse con actos de suicidio ellos mismos ante la falta de otra forma de defensa.

Los palestinos tratan de desarrollar su vida en medio de la masacre e incluso tomó posesión un nuevo gobierno, de nuevo presidido por Yasser Arafat, cuyo liderazgo el régimen de Tel Aviv ha tratado de evitar por todos los medios posibles. El gabinete funcionará hasta el mes de enero próximo, cuando deberán producirse las nuevas elecciones, si ello es posible, porque la vida normal de esta nación árabe es con frecuencia impedida por Israel, que les retiene el suministro de agua, los encierra sin alimentos en los barrios, no les permite ni siquiera las actividades laborales normales, destruye escuelas y hospitales y dificulta permanentemente la creación de un Estado palestino independiente.

Toda la política genocida israelí tiene siempre el apoyo del gobierno de Estados Unidos, que ahora impulsa un nuevo plan para crear un Estado palestino y establecer la paz, pero ya el régimen de Israel comenzó a rechazarlo y su futuro parece ser igual que el de otros: el fracaso, porque hay pocas posibilidades de que Washington realmente presione al gobierno del terrorista Ariel Sharon.

En la última reunión de Sharon y Bush no se trató el tema palestino, sino el de Iraq y el Presidente estadounidense prometió avisar a su aliado israelí dos semanas antes del inicio de los ataques.

A ninguno de los dos realmente les interesa si Bagdad tiene o no armas de exterminio masivo, porque, en la zona, Israel sí las tiene y está considerado entre el tercero y el quinto país en el mundo por el número de las armas nucleares.

La preparación de la agresión a Iraq se está realizando de forma acelerada. Aunque la Casa Blanca ha encontrado una oposición fuerte en la comunidad de naciones a sus pretensiones, insiste, presiona, ofrece y amenaza para lograr sus objetivos, como se evidenció en las informaciones y comentarios de los panelistas de la Mesa Redonda de ayer.

Hasta los aliados de Estados Unidos se oponen a una guerra contra Iraq y algunos de ellos tratan de frenar las intenciones norteamericanas en el Consejo de Seguridad de la ONU. La última propuesta de la Casa Blanca está en discusión, sobre todo la eliminación del planteamiento del uso de la fuerza. Washington sigue en sus trece. La credibilidad de la ONU está en entredicho.

31/10/2002

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