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30/10/2002
Portada de hoy

El aula va al central

Ciro Redondo, el complejo agroindustrial de Ciego de Ávila con el mayor número de matriculados en los Cursos de Superación para Trabajadores Azucareros

ORTELIO GONZÁLEZ

CIEGO DE ÁVILA. — Las opiniones están divididas cuando se les pregunta a directivos y trabajadores del CAI Ciro Redondo si es más difícil organizar la próxima zafra que poner a punto el proceso de reestructuración que se realiza, entre cuyos principales objetivos está la incorporación al estudio de una buena parte de sus hombres y mujeres, aunque el coloso permanecerá activo en las próximas zafras.

Foto: NOHEMA DÍAZ MUÑOZPara Caridad las noches son más 
cortas desde que comenzó a trabajar 
entre aulas y alumnos.

La ingeniera química Caridad Guevara Rojas, capacitadora ya jubilada, es una de las personas que más cerca está de la "tarea", como ella misma la llama.

Junto a varios directivos de la hoy Empresa Azucarera Ciro Redondo (según la nueva denominación), decidió echar pie en tierra "para sacar adelante el programa", que en los últimos tiempos revoluciona la vida en la comunidad y en el central, y resulta más difícil que preparar cualquier contienda azucarera.

"A las zafras estamos acostumbrados, pero ahora deben ir a las aulas unos 1 155 trabajadores de la industria y las unidades productoras de caña. De ellos tenemos matriculados más de la mitad que asistirán, por ahora, a 11 aulas, aunque pensamos abrir otras donde haya más de 10 alumnos, siempre y cuando tengan interés por estudiar. El aula no solo va al central, sino a las unidades productoras, algo muy importante porque, en un plazo relativamente corto, todo el que lo desee podrá superarse.

"Muestra de ello es que las hemos abierto para la Enseñanza Obrero Campesina, la superación integral con el propósito de alcanzar el duodécimo grado y otras de nivel secundario. Los que sean graduados del grado doce o técnico de nivel medio pasarán por el curso de nivelación de un año, el cual les permitirá la continuidad de estudios universitarios en carreras como Ingeniería Agronómica, Mecanización Agrícola, Licenciatura en Contabilidad e Ingeniería en Informática, entre otras.

"En cuanto a la enseñanza técnica, son varias las opciones: Veterinaria, Maquinaria azucarera, Fabricación de azúcar, Transporte ferroviario, Electricidad y Mecánica de taller, hasta completar 13 especialidades", explica Caridad.

Para Dorys Casay Pérez, técnica en Normalización, Metrología y Control de la Calidad (NMCC), esta es la oportunidad de su vida. Cuando este periódico llegue a sus manos, ya se habrá sentado frente al profesor de Matemática, asignatura a la que siempre le temió. Iniciará así el difícil camino que la llevará a licenciarse en Contabilidad, "cuando menos yo lo esperaba", observa.

Caridad reitera que ese curso, como los otros, requerirá de gran exigencia de los 120 alumnos, quienes deben matricular con una edad límite de 35 años.

Para llevar adelante la encomienda disponen de los profesores necesarios, algunos de la Universidad de Ciego de Ávila (UNICA) y otros de la misma empresa Ciro Redondo, quienes impartirán las asignaturas de Matemática, Español y Literatura e Historia.

Alberto Molina González, un ingeniero en Control Automático con varios años de experiencia en el Ciro Redondo, es uno de los que simultanearán su oficio de administrador de redes con el de profesor de Matemática a alumnos del curso de nivelación.

"Por la naturaleza de mi trabajo, la Computación, siempre tengo que enseñar. El primer día me fue bastante bien, aunque se requiere de un esfuerzo especial, más por parte de los estudiantes que de los profesores, porque la mayoría de los alumnos no se sentaba en un aula desde hacía varios años."

Reto y compromiso: Mirialys
impartirá clases muy cerca de
donde el Che cortó caña.

A la joven Mirialys Morales Hernández, técnico de nivel medio en Fabricación de azúcar, todavía le asombra la idea de pararse frente a un aula. No imaginó que con solo un pequeño tiempo de preparación, de la noche a la mañana se convertiría en profesora de Ciencias y Letras en el nivel secundario.

Impartirá clases en una unidad productora de caña, muy cercana al área donde el Comandante Ernesto Che Guevara trabajó con las primeras combinadas cañeras del país. De por sí, un reto para Mirialys. "Un poco nerviosa, pero ya estoy lista para comenzar en los próximos días", recalcó.

Aun cuando se dan los primeros pasos, una gran parte de los 
4 000 trabajadores de esta empresa podría incorporarse a las aulas en un futuro, ya sea como parte de la superación como vía de empleo, o de la modalidad estudio-trabajo.

Llama la atención que cuanto hoy se hace en materia de superación, siempre redundará en beneficio de la producción azucarera, pues la industria y las unidades productoras de caña dispondrán de personal capacitado para lograr mayor eficiencia en la fábrica y elevar los rendimientos en el campo, dos de las principales dificultades que enfrenta esa industria en el país.

Por lo pronto, Ciego de Ávila, llamada a convertirse en una de las provincias con mayor protagonismo en la producción de crudo en la nación, tiene incorporados a más de 4 400 estudiantes azucareros y 33 profesores en los diferentes niveles de enseñanza, vía nada desdeñable en el vínculo de los trabajadores de ese sector con el programa para el desarrollo de la cultura general e integral del pueblo cubano.

30/10/2002

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