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30/10/2002
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La culpa es del que no enamora

FÉLIX LÓPEZ

Una semana atrás, cuando escribí "Colaboradores potenciales del apagón", no imaginé que aquellas 60 líneas me devolverían inesperadas cartas y llamadas telefónicas. Era un simple reportaje que se adentraba en las acciones del Programa de Ahorro Energético (PAEC) contra los excesos de algunos grandes consumidores de electricidad en la capital.

Pero ese trabajo hablaba de estos últimos con nombres y apellidos. Y aparecer cuestionados públicamente —por vergüenza ante la crítica o enjuiciamiento injusto— provoca entre los aludidos las más diversas reacciones. Digo más: mientras unos corren a solucionar el problema, otros ni se dan por enterados, y están los que eclipsan su propia reflexión con justificaciones estériles.

De los primeros es que escribo en este comentario, con la certeza de que volver a mencionar el nombre de una de aquellas empresas, más que reiteración, se convertirá en enseñanza que todos agradeceremos. Hablo de una institución productiva que no merecía estar en la lista de los que sobrepasan los límites del consumo eléctrico, pero terminó en la diana del PAEC por no haber cumplido con exactitud las indicaciones del Gobierno en relación con la Contingencia Energética.

Durero Caribe S.A., asociación económica internacional que pertenece a la Industria Ligera, realiza impresiones gráficas para la comercialización del tabaco cubano y de productos biotecnológicos y farmacéuticos del Polo Científico. Y lo hacen con tanta calidad y eficiencia que su colectivo, además de Vanguardia Nacional, se hizo en buena lid del Premio a la Excelencia Empresarial.

Allí se trabaja con modernos equipos; quizá los menos gastadores de todos los de su tipo utilizados en Cuba. Todas esas virtudes hicieron que, en poco tiempo, sus ventas crecieran un 14%, en productos de más calidad y complejidad técnica. Lo único que no cambió fue el plan de consumo de electricidad que se les había fijado. Y poco a poco se fueron pasando de lo que les pertenecía, hasta terminar en las páginas de nuestro diario.

En honor a la verdad, Durero Caribe S.A. reúne todos los requisitos para que el Ministerio de Economía y Planificación —a quien corresponde realizar análisis y discusiones cotidianas sobre el tema— reajuste su plan, atendiendo a las nuevas necesidades creadas. En ese ministerio existe la voluntad política de no poner en crisis producciones vitales, pero a la vez tiene una clara estrategia sobre los pasos a seguir en casos como el aquí tratado.

Como ocurre en cada uno de los 154 grandes consumidores identificados por el PAEC en la capital, Durero... es atendida por un regulador de carga, especialista del MINBAS encargado de asesorar a los organismos en las medidas técnicas y organizativas que posibilitan el ahorro. En este caso, además de alertar el "exceso" de consumo, el regulador debía haber reiterado los mecanismos a seguir para lograr la autorización de un aumento en el plan de electricidad, en consideración a la nueva demanda creada.

En una reunión de 30 minutos, no más, los directivos de Durero... y de la Unión Nacional Eléctrica (UNE) llegaron a conclusiones que bien pueden servir a muchos otros: había faltado una comunicación más efectiva entre los dos organismos; y el regulador del MINBAS —que se sabía con razón en sus observaciones y advertencias— podía haber ayudado más, guiando los pasos de una empresa que terminó viendo en él a un verdugo de la electricidad.

Al respecto, el ingeniero Víctor Puente, director de la UNE, llamaba la atención aquella mañana sobre lo que debe ser una constante en el hombre: aunque se tenga la razón hay que convencer al otro. Algo que él acostumbra a explicar citando unos versos de Mario Benedetti: "Creo que tenés razón/ la culpa es de uno cuando no enamora/ y no de los pretextos/ ni del tiempo".

30/10/2002

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