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30/10/2002
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Crisis de Octubre: 40 años

Un Taller de la UNEAC

LUIS SUARDÍAZ

Los escritores y artistas cubanos participaron activamente en la defensa del país hace ahora 40 años durante la Crisis de Octubre, unos en las unidades de las milicias nacionales que se movilizaron ante la grave situación de bloqueo y amenaza de agresión por parte del gobierno norteamericano y otros en su propia esfera de trabajo creador. Y la trinchera principal de nuestros intelectuales, organizados ya en la UNEAC desde el verano anterior, fue el Taller que se improvisó sin demora en la casona de 17 y H en el Vedado.

Gráfica en combate de los artistas cubanos.

Uno de sus principales organizadores, el poeta, profesor y ensayista Roberto Fernández Retamar, presidente de la Casa de las Américas, ha evocado esos días a petición nuestra.

En la noche del propio 22 —recuerda Roberto— de 1962 nos reunimos Nicolás Guillén, otros miembros de la UNEAC y yo (que entonces era Secretario Coordinador) y decidimos crear de modo emergente el Taller. El carácter del Taller lo tuvo sobre todo lo tocante a Artes Plásticas que ocupó los garajes de la casa (que ahora son la Sala Martínez Villena) mientras otros lo hacían en distintos lugares. Lo que producíamos —sigue diciendo Retamar— lo mandábamos volando a los periódicos Revolución y Hoy, los cuales crearon sendas secciones con el título Taller de la UNEAC. Eran poemas de ocasión, letras para canciones, epitafios, etcétera, casi todos improvisados y sin mucha calidad, con excepciones como el Son del bloqueo de Nicolás, Para la victoria final de Pablo Armando Fernández, un bello poema de Luis Marré y mi (no me queda más remedio que citarlo) Epitafio para un invasor que fue publicado en una hoja del ejército sin nombre de autor. El Che tenía esa hoja bajo el cristal de su mesa de trabajo.

Hasta aquí el testimonio de Fernández Retamar. Los que entonces a todo lo largo del país nos movilizamos y desempeñamos diversas funciones propias del momento no olvidamos las peripecias, las tensiones de aquellos días que el Che calificó de luminosos y tristes y en que, como él mismo afirmara, brilló muy alto Fidel con su extraordinaria capacidad de estadista en un momento crucial para la humanidad, el más dramático, como también se ha dicho, de la Guerra Fría.

Pero para auxiliar nuestra memoria hemos vuelto a las páginas añejas ya de los diarios de entonces. Por ejemplo, Revolución del 26 de octubre da cuenta de la creación del Taller y de la realización de carteles, marchas, canciones, poemas, guiones de cine y de televisión y obras breves para la escena. En esa ocasión publica el Son del bloqueo, Cuba amenazada de Retamar, dos canciones de Pablo Armando. Al siguiente día una letrilla de Nicolás, Guantánamo por la paz de Pablo, tres epitafios de Retamar, una canción de Arrufat, y el poema Patria de Miguel Barnet. Desde la redacción del diario un combatiente de la Sierra Maestra y notable artista plástico, Chago, contribuía con sus dibujos con el título general de "¡Alerta!".

En Hoy se informa de la creación del Taller el 26 de octubre y se consigna el trabajo de los artistas plásticos un día después —Mariano, Carmelo, Enrique Moré, Lesbia Vent Dumois, Corratgé...— y reproduce la partitura de Juan Blanco sobre el Son de Nicolás. El 31 ya aparecen fotos donde los redactores captados en ese momento —Félix Pita Rodríguez, Dora Alonso, Rafael Suárez Solis, Pepe Rodríguez Feo— preparan el primer número de la publicación con 20 mil ejemplares, junto a los artistas plásticos. Varios de los carteles, sin firma de autor, se reproducen y son enviados a diferentes puntos del país difundiendo las consignas del momento.

El primero de noviembre en Hoy, Nicolás informa que el Taller nació el día 24, elogia especialmente la presencia muy activa del asturiano-cubano Rafael Suárez Solis, con más de ochenta años y también la incorporación de René Potts, Rafaela Chacón Nardi, Navarro Luna, Naborí —del cual ya se había publicado el día 25 su combativo soneto nombrado Piratas y patriotas— y describe el espíritu camaraderil de hombres y mujeres de distintas generaciones y diversas especialidades, unidos por un mismo objetivo.

En los campamentos militares se organizaban lecturas de poemas y se cantaban himnos y canciones acabadas de nacer y otras propias de nuestro arsenal patriótico. El país entero estaba en pie de guerra, y en todas partes del mundo se organizaban manifestaciones contra el bloqueo naval, iniciado el 22 de octubre, contra la guerra y a favor de la soberanía de Cuba. Los gobiernos al servicio de la reacción respondían con una creciente represión policial, muertos y heridos se reportaban en varios países, uno de esos mártires, el joven italiano Vittorio Ardizone, motivó una elegía de Ángel Augier que publicó Hoy el 2 de noviembre. El 3 tocaba el turno a Marcelino Arozarena.

Los días más intensos de la Crisis habían quedado grabados en las jornadas de octubre, pero el bloqueo naval, las tensiones prosiguieron en noviembre y el Taller siguió aportando textos de Branly, Ana Núñez Machín, Marta Vignier, el gran intelectual argentino —entonces residente en Cuba— Ezequiel Martínez Estrada, así como el poeta paraguayo Elvio Romero y nada menos que Juan Marinello, interrumpía su silencio poético para dar a conocer sus Coplas de Pancho Alday.

La Crisis llegó a su fin en la segunda quincena de noviembre. Y los escritores y artistas que fundaron el Taller y los de sucesivas promociones, volverían en otras ocasiones críticas a poner su arte, al servicio de la Patria en peligro, como nos enseñara José Martí.

30/10/2002

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