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26/10/2002
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Parecería ciencia-ficción si no lo vivo

Dijo el paciente Tony Rodríguez que llegó ayer a La Habana en el vuelo 46 del Convenio de Colaboración en Salud Cuba-Venezuela

José A. de la Osa

Con 34 años de edad y trabajador social de profesión, el venezolano Tony Rodríguez es uno de los 68 pacientes que llegaron ayer a La Habana en el vuelo 46 del Convenio de Colaboración en Salud Cuba-Venezuela.

Foto: JOSÉ M. CORREATony regresa para continuar
la rehabilitación.

Tony no me dejó preguntar, sino más bien me "respondió" cuando lo abordé en la pista del aeropuerto internacional José Martí, de La Habana:

"¿Cómo usted cree —me dijo— que un trabajador humilde pueda ser sometido en mi país, gratuitamente para él, a una operación de un costo aproximado a los 100 mil dólares, que me rehabiliten durante cuatro meses en un centro que en cualquier país es para la atención exclusiva de ricos, y que al cabo de unos meses regrese para dar seguimiento a la rehabilitación?"

"Parecería ciencia-ficción si no lo estuviera viviendo", subrayó, y sostuvo que para él este Convenio contribuye al hermanamiento de cubanos y venezolanos, "y considero que no es solo cuestión de países caribeños y latinoamericanos, sino de ideas, para lograr el sueño bolivariano y martiano y que nuestras naciones salgan al fin de la injusticia social en que vivimos".

Tony, quien viajó acompañado de su esposa Yakeline Valera, muy recuperado de las lesiones que por accidente sufrió en su muslo derecho, quiere hacer público su reconocimiento "al trato de excelencia" que ha recibido de médicos y enfermeras en el Complejo Científico Ortopédico Internacional Frank País, ubicado en la Lisa. "Me han tratado de maravillas", dijo.

En este vuelo llegó también Jesús Antonio Cova, de 52 años de edad, aquejado de retinosis pigmentaria, una enfermedad degenerativa de curso progresivo que daña la retina y toma su nombre de los pigmentos que aparecen a nivel del fondo de ojo.

Cova es atendido en el Centro Internacional de Retinosis Pigmentaria en La Habana, sometido a un tratamiento combinado, donde los efectos terapéuticos se obtienen mediante la aplicación de la ozonoterapia, la estimulación eléctrica, medicamentos y la técnica quirúrgica diseñada por el científico cubano Orfilio Peláez (ya fallecido).

Con este nuevo grupo de pacientes venezolanos son 2 774 los que han recibido atención en nuestro país en 23 instituciones de Ciudad de La Habana, Holguín y Santiago de Cuba.

26/10/2002

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