![]() |
|
No es posible dar más, pero sí con calidad ANA IVIS GALÁN GARCÍA Para la gran mayoría de los cubanos hoy es un gran reto llegar en tiempo a cualquier lugar, díganse trabajo o escuela, hospital u oficinas de servicios, centros de recreación o provincias, o simplemente a nuestro hogar. El transporte ha pasado a ser uno de los más apremiantes problemas que quisiéramos se resolviera en primer orden. Sin embargo, todos dominamos la difícil situación económica mundial a la cual Cuba no es ajena, recrudecida, en nuestro caso, por el bloqueo, el alto precio de insumos básicos como el petróleo y la baja en importantes productos nacionales exportables. ¿Cuál debe ser, pues, la estrategia? Carlos Lage, secretario del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros, definió la política a seguir: "El asunto está en, con las limitaciones materiales que tenemos, organizarnos de manera que lo que podamos asegurar lo hagamos bien". "No existen posibilidades hoy de mejorar en corto plazo el transporte a la población, en el sentido de ofrecer más viajes en tren o en ómnibus. Esto significa que hoy más que nunca hay que cumplir el compromiso de organización, disciplina, control y calidad en los servicios", agregó. En tal sentido en el sector ferroviario se realizan grandes esfuerzos para ayudar a aliviar esta crisis y rescatar la debida atención al viajero. Ejemplo de ello es el tren de pasajeros 1 y 2 que realiza el recorrido Habana-Santiago, con tiempos de parada en Santa Clara y Camagüey, como una alternativa que favorece a la población de esos lugares. Esto permite, en opinión de Miguel Ángel Cabrera, viceministro primero del Transporte, utilizar mejor la capacidad del coche, dar un poco más de servicio e incrementar los ingresos. Según María Juana Hernández Armas, viceministra de Comercio Interior, se han mejorado el aseguramiento y las ofertas en las terminales provinciales, y el 27 del pasado mes empezó —en el resto de los trenes nacionales— la venta de una merienda para cada pasajero, la cual es obligatorio asegurar a todos los ferrocarriles. Debemos tener un tren que sea insignia, que sea moral y que todo el mundo confíe en que corre y lo hace en hora, con un personal seleccionado y preparado, recordaba Fernando Pérez Concepción, secretario general del Sindicato Nacional del Transporte; y se trabaja para que ese sea el 1 y 2. En relación con el tema de la indemnización vale una oportuna aclaración: en el tren francés, como le conoce la población, se mantiene el 100% si la demora excede de una hora. Aún se encuentran en proceso de aprobación las cifras del 20% por demoras de más de dos horas y del 50 si pasa de cuatro, las cuales serán aplicadas a los trenes nacionales de pasajeros que se vayan incorporando paulatinamente al sistema de organización y calidad. Como afirmó Carlos Lage, los trabajadores del ferrocarril tienen un gran reto: en estos momentos no es posible dar más servicios, pero sí darlos con más calidad y rigor. Nuestro pueblo se lo merece. Algunas deficiencias se les anotan a los viajeros del tren francés: ingestión de bebidas alcohólicas y sus consecuentes reacciones negativas; fumar con daños para el piso alfombrado y los asientos de damasco, maltrato a las puertas interiores, ventanillas, botones y mesas. Cuidar el estado físico de los coches corresponde a todos y contribuye a garantizar la calidad, comodidad y confort que tanto exigimos. De lo que se trata es de consolidar lo alcanzado. En opinión de Lage, lo logrado en el tren 1 y 2 no puede retroceder, y más, tiene que mejorar. "Después iremos incorporando progresivamente a ese sistema el resto de los trenes hasta hacerlo con todos. Ojalá vayamos lo más rápido posible... pero lo haremos en la medida que la disponibilidad de recursos lo permita", afirmó. |
|