![]() |
|
Isla de la Juventud Más duros que el monte DIEGO RODRÍGUEZ MOLINA NUEVA GERONA.— En el devastado monte del Sur, donde los especialistas calculan perjuicios de más del 25% a la reserva forestal, además de los ocasionados a los animales como jutía conga, iguana y ecosistema de quelonios por inundarse toda el área, los hombres de Flora y Fauna emprendieron enseguida el saneamiento de las áreas boscosas y la recaptura de especies bajo control, como el cocodrilo.
En una labor paciente e intensa, acometen, asimismo, limpieza de aguadas, suministro de alimentos a animales exóticos y autóctonos, restauración de torres de observación y trochas —en más de un 90% obstruidas—, así como el retiro de los árboles caídos y aprovechamiento de su madera. Cuando llegamos a la microestación biológica La Sierrita, dedicada a la conservación de la región central del Sur pinero, a 80 km de Nueva Gerona y uno de los sitios más dañados por el huracán Lili, encontramos a Orlando Almaguer Pupo y Benito Rives Dámaso avanzando con voluntad más fuerte que la madera dura de estos parajes y más firme que el diente de perro sobre el que trabajan cada día. "No solo sacamos los árboles derribados, que cortamos y dejamos listos para aprovechar la madera, gran parte de ella preciosa, sino que sembramos caoba y otras especies buenas", nos comenta Benito, al tiempo que indica al vivero donde tiene listas cientos de posturas preparadas por ellos mismos. Mientras, Orlando seguía cortando un tronco de soplillo con su hacha, ante la falta de motosierra, como supe luego. Ellos, sin embargo, les hacen poco caso a esas limitaciones, y hasta parecen reírse de la soledad, las plagas de insectos, la lejanía y los peligros que suelen acompañarlos en su duro trabajo, y más cuando su entidad los ha dotado de paneles solares que suministran la energía para la planta de comunicación, alumbrarse y ver la televisión.
"Cuando se puso malo el tiempo aquí en el monte, nos evacuaron y llevamos todos los equipos, con paneles y todo, tenemos que cuidarlos, por eso hoy nos vuelven a hacer la vida agradable en este apartado lugar", confiesa Orlando y habla con la misma pasión también de "... las trochas rescatadas para seguirnos adentrando en el bosque y hacerlo prosperar". Se estima que fueron dañados más de seis mil metros cúbicos de madera dura, precisa el doctor Oscar Casanova, de Flora y Fauna aquí. Esfuerzo no menos fatigoso al calor de la recuperación hacen los trabajadores del criadero de cocodrilos de Cayo Potrero, aledaño a la ciénaga de Lanier, para hacer regresar a los reptiles que la crecida del agua arrastró más allá de su área de reproducción y control, o quienes laboran en los cayos Cantiles y Campos, donde se desarrollan dos especies exóticas —los monos verdes y macaco irus, con fines científicos— junto a otros proyectos silviculturales y conservacionistas con las iguanas, quelonios y aves endémicas. Y aunque siguen evaluándose los perjuicios, sobre todo a la fauna por alterarse el ecosistema y las fuentes alimenticias, estos trabajadores no se cruzan de brazos y buscan alternativas con sensibilidad que hace más sólida su dureza. |
|