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Grupo Pedro Borrás "Artesanos" de fósiles Orfilio Peláez
Por eso y pese a estar hoy en día bien lejos de la merecida publicidad que reciben disciplinas científicas de punta como la Bioinformática y la Genética, gracias a la Paleontología el hombre puede mirar atrás y comprender mejor el entorno natural del presente.
RASTREADORES DE CAVERNAS Motivados por la obra científica del desaparecido doctor Antonio Núñez Jiménez, en el mes de septiembre de 1977 un grupo de entonces jóvenes adolescentes crean el Grupo Pedro Borrás, de la Sociedad Espeleológica de Cuba, con el propósito de investigar el subsuelo cubano, en especial el relieve formado por las llamadas rocas calizas, dolomitas y yeso, además del origen de nuestras principales cavernas y su relación con los procesos tectónicos. Sin embargo, la labor científica de este colectivo, integrado hoy por 14 miembros, tuvo desde sus inicios un marcado interés por la Paleontología, y ya en septiembre de 1979, hicieron el primer hallazgo notable al encontrar en el interior de la Furnia del Mambí, en Bejucal, un quelonio fósil del período Mioceno. Para el licenciado Efrén Jaimez Salgado, fundador y actual presidente del Grupo Borrás, el rastreo de numerosas cuevas y cavernas en busca de restos fósiles ha sido una de las líneas principales de trabajo de la agrupación en este cuarto de siglo de labor. De todos nuestros resultados, precisó, el de mayor impacto lo ha sido sin duda el descubrimiento de un cráneo de una especie de mono fósil, en una cueva hallada por el Grupo dentro del sistema cavernario del Río Constantino, en la Sierra de Galeras, en Viñales, Pinar del Río, el 23 de agosto de 1987. Tras varios años de estudio de la singular pieza, los destacados investigadores cubanos ya fallecidos Manuel Rivero de la Calle (antropólogo) y Oscar Arredondo (paleontólogo), determinaron que se trataba de un nuevo género y especie de primate endémico de Cuba, al cual nombraron Paralouatta varonai. Ello confirmó ante la comunidad científica internacional que sí existieron, vivieron y se extinguieron en nuestro país monos nativos precolombinos. Incluso, el hecho está considerado como uno de los descubrimientos paleontológicos del período Cuaternario más notables reportados durante el pasado siglo XX en toda el área de las Antillas Mayores. Según el criterio del doctor Ross D. MacPhee, del Museo Americano de Historia Natural de Nueva York y una verdadera autoridad mundial en el tema, por el alto grado de fosilización del cráneo, pudiera tratarse de un ejemplar con una antigüedad de hasta 100 000 años, aunque otros científicos le calculan entre 10 000 y 20 000, es decir, que nunca fue conocido por nuestros aborígenes. Otros aportes del Grupo Borrás a la Paleontología cubana es el rescate dentro de esa propia cueva de otros 119 restos fósiles pertenecientes a, por lo menos, ocho especies extinguidas de jutías, tortugas, cocodrilos y perezosos, además de un fragmento de húmero de otro primate, que hasta la fecha no ha podido relacionarse con ninguna de las especies conocidas y es un verdadero enigma para la Ciencia. También sobresale el hallazgo de un ave rapaz de gran tamaño, (Bubo osvaldoi) registrada igualmente como nueva especie y género para el área de las Antillas, más la localización adicional de unos cien restos de monos fósiles, y el fémur de un ejemplar de perezoso (Galerocnus jaimezi), no descrito antes en la bibliografía especializada. Cada uno de estos descubrimientos ha sido publicado en revistas de gran prestigio internacional, y pertenecen al patrimonio natural cubano, enriquecido por el tenaz esfuerzo de investigadores como los del Grupo Borrás, quienes con un "olfato" muy especial son capaces de detectar dónde pueden hallar nuevos sitios de importancia paleontológica, y luego recuperar, de entre las rocas, los restos fósiles con la paciencia y la habilidad de un artesano. |
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